martes, 16 de abril de 2013

Adopción y Escuela Encuesta sobre afectación cognitiva en niños que han sido adoptados




Os pido que si os es posible y cumplis con los requisitos ( familias cuyos hijos adoptados presenten, o hayan presentado en algún momento, problemas de conducta o aprendizaje en el aula, o hayan recibido la insinuación, sospecha o diagnóstico en firme de problemas de atención, hiperactividad (TDAH) o autismo)  colaboreís en el siguiente estudio que estan realizando unos amigos de la Universidade da Coruña y del Centro ALÉN

 Vínculo de la encuesta:

 http://blog.adopcionyescuela.es/

  

Adopción y Escuela

Encuesta sobre afectación cognitiva en niños que han sido adoptados



Desde el Departamento de Psicología de la Universidad de A Coruña y el
Centro ALEN de atención a familias adoptivas y/o acogedoras, varios
profesores y profesionales de la adopción hemos unido nuestros
esfuerzos con la intención de aumentar el conocimiento sobre las
necesidades y propuestas de intervención idóneas para las familias y
niños/as que atendemos.

Dentro de este proceso de aprendizaje hemos centrado nuestra atención
en la incidencia de diagnósticos de TDAH, al detectar y escuchar de
las familias la preocupación que les genera la presencia de síntomas y
la propuesta de abordaje que se hace de los mismos.

Nos llama la atención y preocupa especialmente, el proceso diagnóstico
que precede a la propuesta de tratamiento, que en la mayor parte de
los casos no sigue las indicaciones que los colectivos médicos dictan,
y por otro lado, nos preocupa también la ausencia de seguimientos que
puedan informar de los efectos y eficacia de los tratamientos
propuestos, en especial, la medicación.

Es por esto por lo que hemos generado una investigación que pretende
agrupar datos referidos a la presencia de síntomas, procesos
diagnósticos y efectividad de los tratamientos, entre las familias
adoptivas.

 Es aquí en donde solicitamos su colaboración, haciéndoles llegar el
vínculo de la dirección web en la que se aloja la encuesta, al objeto
de que valoren la pertinencia de colaborar en la investigación,
exponiéndolo e invitando a su cumplimentación  en su página web a las
familias adoptivas relacionadas con su entidad.

Se trata de una encuesta que ha de ser respondida por la familia, en
soporte electrónico, con una duración aproximada de treinta minutos y
siempre de forma anónima.

El tratamiento de los datos, garantiza la confidencialidad de los
participantes en la investigación y los resultados serán publicados y
expuestos para que puedan ser conocidos por profesionales, familias e
investigadores en el ámbito de la adopción y el acogimiento.

En todo caso, y si están interesados en ello, su colaboración quedará
reflejada en toda publicación o exposición de los resultados.

Cualquier duda o aclaración necesaria, puede realizarla directamente a
través de las direcciones de contacto que se indican a continuación.

Sin ningún otro particular agradeciéndole de antemano su atención.

 Se despiden atentamente:



Rosa Fernández (Profesora Titular del Departamento de Psicología de la UDC)

Eduardo Barca (Psicólogo psicoterapeuta Centro Alén)

María Elena Rodríguez Borrajo (Directora Psicóloga Centro Alén)


Vínculo de la encuesta:

 http://blog.adopcionyescuela.es/


Direcciones de contacto:

Rosa Fernández rossa@udc.es

Elena Rodríguez Borrajo centroalen@centroalen.org

martes, 9 de abril de 2013

TDAH, con tratamiento persisten los sintomas

Fuente:  http://www.nogracias.eu

Los síntomas del TDAH persisten en la mayoría de los niños a pesar del tratamiento. Según investigadores del Johns Hopkins Children´s Center (EEUU), nueve de cada diez niños con un trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) siguen padeciendo síntomas significativos tras haber recibido  tratamiento, hasta seis años después de haber sido diagnosticados…
Publicado en el Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, los investigadores observaron que aquellos niños que tomaban medicación padecían síntomas igual de graves que los que no la tomaban. Los investigadores advierten que no está claro si la falta de efectividad de los medicamentos se debió a elección del fármaco o la dosis subóptima, la baja adherencia, la ineficacia medicación por sí o por otra razón.
JAACAP_seguimiento 6 años (1)


Hipótesis hipotéticas ( hipoteticamente hablando, claro):

1º Los críos padecen un trastorno y la medicación resulta ineficaz

2º Los críos no padecen ningún trastorno por lo que no necesitaban ninguna medicación, así que han pasado 6 años tomando pastillas para nada.

3º A los críos se les diagnostico según el DSM IV al principio del estudio y de la misma forma 6 años después. Como vía DSM es prácticamente imposible que no tengas TDAH cuando pasas el “megatest” 6 años después a pesar de seguir sin tener ningún trastorno vuelve a salirte el mismo resultado.

4º Al principio no tenían nada, solo eran chiquillos pero 6 años después han empeorado con la medicación.

Yo me inclino a pensar que algún problema tendrían los crios, pero que poco tenía que ver con la dopamina...
 Vean lo que he encontrado en la página http://www.worstpills.org/

 To correctly establish the diagnosis of ADHD requires the use not only of medical but also of special psychological, educational, and social resources. Many children diagnosed with ADHD actually have problems that are primarily caused or worsened by inadequate teachers, unsuitable educational settings, or by problems with their parents. Similarly, many adults diagnosed with ADHD may have interpersonal problems that need to be dealt with by psychotherapy.
 Traducción:
Para establecer correctamente el diagnóstico del TDAH se requiere el uso no sólo de los médicos, sino también de  recursos especiales psicológicos, educativos y sociales. Muchos de los niños con diagnóstico de TDAH en realidad tienen problemas que son causados ​​o empeorados por los profesores inadecuados, entornos educativos inadecuados, o por problemas con sus padres principalmente. Del mismo modo, muchos adultos diagnosticados con TDAH pueden tener problemas interpersonales que necesitan ser tratados por la psicoterapia.

A lo mejor era alguna de esas cosas el problema pero como ya le estaban dando la pastilla nadie se preocupó de ellas...
 

domingo, 7 de abril de 2013

La extinción del niño sano

Fuente: http://www.medicossinmarca.cl

No sólo los laboratorios hacen uso sistemático de tácticas de promoción cuestionables y alianzas interesadas con el cuerpo médico. En pediatría, la promoción agresiva de fórmulas “nutracéuticas” y “terapéuticas” –importadas y de alto costo– constituye una práctica habitual y en vertiginoso aumento.
Una estrategia dominante actualmente es la “patologización” indiscriminada de fenómenos normales en el lactante menor (especialmente antes de los 3 meses) y su presunta resolución con fórmulas hipoalergénicas. El terreno es fértil para la profecía autocumplida, pues los fenómenos propios del desarrollo, como llanto, cólicos, regurgitación, despertares nocturnos, erupciones cutáneas, etc. están destinados a resolverse espontáneamente, generalmente a partir de los 3 meses. En un reciente congreso internacional realizado en Chile, un conferencista promovía –ante medio millar de personas– el uso de ciertos productos para el cólico infantil, señalando su efectividad en un 70% de los casos al cabo de 4 a 6 semanas de uso. Por definición, ¡ésa es la historia natural del cólico infantil! Así fue descrita por los clásicos y corroborada por la investigación contemporánea.
Esta estrategia ha resultado un verdadero éxito comercial y mediático, generando una preocupación masiva en las madres y familias de los lactantes, mientras se distribuyen incentivos a granel entre los prescriptores. Estos reciben además la información técnica de parte de las propias compañías, alineando así sus conocimientos con los intereses de éstas. Los productos referidos son prescritos a un porcentaje considerable de los lactantes que consultan (sobre todo en sectores de nivel socioeconómico más alto).
Esta situación es especialmente notoria en el ámbito de las alergias alimentarias. Si bien hay datos que muestran un aumento de dichas alergias en las últimas décadas, las prácticas observadas en nuestro país (y en otros) pocas veces se basan en la evidencia “dura”. Los criterios diagnósticos se han vuelto extremadamente difusos, muchas veces en forma deliberada y bajo el impulso de las partes interesadas. Los diagnósticos se apoyan en pruebas de laboratorio inespecíficas, no validadas o francamente erróneas. Algunas de las cifras presentadas se basan en autodiagnóstico de pacientes en encuestas poblacionales.
Hay otros factores implicados en este fenómeno médico-sociológico. Entre ellos, la cantidad e intensidad de los temores y aprensiones que se observan en una alta proporción de los padres y madres de hoy. Éstos están relacionados con el desconocimiento de la fisiología del niño sano, de sus variantes normales y de los fenómenos propios del desarrollo infantil, no sólo por parte de la población general sino también de muchos médicos (sobre todo de reciente egreso). El nivel de exposición a la biología del niño sano y a la puericultura en los currículos pediátricos de algunas universidades parece francamente insuficiente. Las actividades prácticas suelen centralizarse en campos terciarios (atención de patologías), a expensas de la supervisión de salud de la díada madre-hijo y del enfoque familiar y comunitario.
El clima de consumismo imperante en el área de la salud estimula en las familias el fenómeno de “doctor shopping” y la búsqueda de segundas y terceras opiniones. Se multiplican las consultas por motivos banales y la medicalización (y medicación) de molestias menores. Padres que se presentan como clientes exigentes (“¡para eso pago!”) demandan para sus hijos una especie de “inmunidad absoluta”. El nacimiento, el crecimiento y la crianza deben ser perfectos, exentos de dolencias y de las vicisitudes propias de la condición humana. No se aceptan resfríos, ni quejas, ni llantos, ni desvelos, ni sarpullidos, ni muchas deposiciones ni pocas, ni regurgitaciones, ni gases, ni despertares intempestivos ni variantes temperamentales en los niños.
Los medios, especialmente la TV y las revistas “femeninas”, con su énfasis en los testimonios dramáticos y casos aberrantes, contribuyen a la patologización de fenómenos habituales en los niños, fomentando en la población una preocupación excesiva ante situaciones manejables. A menudo vemos en reportajes y entrevistas a connotados “gurús” promoviendo el uso de costosas panaceas (casualmente en sincronía con las compañías fabricantes). Las complejas redes de intereses que involucran a medios de comunicación, compañías farmacéuticas (o de alimentos) e instituciones de salud, por regla general pasan desapercibidas a ojos de televidentes y lectores.
Las sociedades científicas, volcadas hacia adentro, muchas veces desconocen las repercusiones que sus recomendaciones tienen sobre el cuerpo médico no especializado, los medios, el público y la salud de la población. A mayor especialización y menor orientación biopsicosocial, mayor es la probabilidad de que sus normativas –unilaterales y a menudo dogmáticas– entren en conflicto con intereses naturales de la comunidad, como la promoción de la lactancia materna, el cuidado responsable del lactante y del niño y la contención de costos en salud.
Los cursos y congresos promovidos por muchas sociedades científicas son un reflejo de los intereses de las compañías patrocinadoras. Rara vez se encontrará, por tanto, que enfaticen (o siquiera incluyan) actualizaciones en temas como lactancia materna, alimentación infantil saludable o biología del resfrío común (en oposición a la creciente y perniciosa tendencia a conferir carácter crónico y ominoso a las infecciones respiratorias banales de la infancia, que son parte constitutiva de la vida en sociedad del ser humano). Los conferencistas invitados suelen ser elegidos (o “sugeridos”) por los auspiciadores o pertenecer a su nómina de speakers pagados. Los temas a tratar –como los expositores– a menudo pasan por el filtro (explícito o implícito) de dichas corporaciones. Abundan los regalos y las chucherías de toda índole para los asistentes, con el nombre y logo del producto “estrella”. El espectáculo en ocasiones es cuasi-circense.
En tales instancias de Educación Continua, los asistentes –en buena parte jóvenes profesionales sin oportunidad de acceder a programas educativos formales– siguen con devoción y candor las ponencias presentadas, internalizando de manera literal los contenidos.
Cada año, laboratorios y compañías de alimentos no escatiman en gastos para financiar el periplo latinoamericano de investigadores extranjeros que presentan sus convenientes resultados y que encuentran tribuna libre y aquiescencia de parte de las jefaturas de centros académicos y clínicos (donde las promociones se realizan incluso en el horario oficial de las reuniones clínicas).
Algunas compañías han impulsado la creación de foros en internet donde madres, padres y otros “interesados” discuten informalmente los problemas que ameritan el uso de ciertos medicamentos y productos. Allí se demonizan los malestares normales del lactante, se solidariza con las sufrientes familias y se describen las virtudes de tal o cual producto. La compañía interesada permanece en las sombras. Muchas veces los foristas promueven agresivas acciones de lobby para que el (carísimo) producto llegue a ser una necesidad colectiva y, por ende, objeto de subsidios estatales (un precioso ejemplo de políticas regresivas).
Escasea la investigación local dirigida a caracterizar la naturaleza y efectos de la patologización de los fenómenos normales, así como sus costos económicos y sociales. Por ejemplo, el masivo aumento de las licencias médicas por supuesta enfermedad grave del niño menor –responsable de una escalada en costos de salud durante casi dos décadas–, prácticamente no mereció investigaciones de carácter científico en el país.
Las universidades, por su parte, cada vez más centran sus intereses investigativos en grandes proyectos sobre terapias farmacológicas, financiados por laboratorios internacionales, o en proyectos de prestigio –muchas veces personalistas– característicamente en el campo de la biología molecular. Las entidades con interés en Salud Pública –públicas o privadas, universitarias o estatales– tienden por su parte a incursionar en el terreno tradicional de la demografía y de las políticas económicas o de gestión. Lo que ocurre en la calle, en los hogares o en la consulta médica rara vez es investigado por los ámbitos académicos, aún cuando moldeen en forma fundamental las creencias y procederes de la población.
Tampoco la rigurosa Medicina Basada en Evidencia (MBE), cuyo insumo son los datos publicados en la literatura, suele hacerse cargo de estos temas. Por lo demás, la proletarización de la práctica clínica –especialmente en Atención Primaria– deja a los profesionales desinformados respecto de las fuentes de evidencia en las que debieran apoyar sus decisiones. En este contexto, los visitadores médicos y las compañías farmacéuticas y de alimentos se hacen cargo a sus anchas –con sus propios énfasis, contenidos, trucos y obsequios– de la educación continua de gran parte de la profesión médica.
Los grandes temas de salud no tienen sponsor. Ante la irresistible presión de situaciones como las antes descritas, que actúan concertadamente, los grandes perdedores serán siempre los temas huérfanos de mecenas corporativos: la lactancia natural, las prácticas saludables en la crianza y la alimentación del niño, el autocuidado, la resolución espontánea de las dolencias banales y autolimitadas. En suma, el concepto global de “niño sano” o “niño normal”. Frente a las potentes fuerzas mercantiles y de la cultura imperante que insisten en desvirtuarlo, patologizando todas y cada una de sus características, el concepto de niño sano constituye hoy en día una concepción casi subversiva.

miércoles, 3 de abril de 2013

Las autoridades de EE UU alertan de un exceso de diagnósticos de TDAH (¿Sí o qué?)

 Muchos ya hace tiempo que lo afirmabamos pero...estoy desconcertado porque los expertos siempre respondian que era justo al revés, que lo que estaba era INFRADIAGNOSTICADO. Mas allá de discusiones sobre si es un trastorno, un síndrome o un invento, que el 20% de los niños padezcan lo mismo nos debería dar que pensar y, como mínimo, ser más recelosos con la administración de medicamentos nada inofensivos. Tranquilos que ahora que los americanos se estan dando cuenta ya solo nos quedan unos 30 años para que nos demos cuenta en este país de pandereta.           

 En la última década, las indicaciones de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad han aumentado un 53%. El exceso lleva a medicar a los niños sin necesidad  

EL PAÍS - Carolina García. Washington. 2 ABR 2013  Fuente: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/04/02/actualidad/1364903542_739753.html    

Las autoridades sanitarias de Estados Unidos han alertado esta semana de que el exceso de nuevos diagnósticos de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en los menores de cuatro a 17 años ha propiciado que en los últimos 10 años los supuestos casos aumenten un 53% en el país, de acuerdo con nuevos datos del Centro de Prevención y Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). Esto significa que 6,4 millones de menores en EE UU habrían padecido este trastorno alguna vez en su vida. Los resultados forman parte un amplio estudio del CDC sobre los problemas de salud en los niños, recogidos de febrero 2011 hasta junio de 2012. La agencia entrevistó telefónicamente a más de 76.000 padres en todo el país.  El TDAH se inicia en la infancia y es el resultado de un desequilibrio en los niveles químicos del cerebro que hacen que la persona carezca de control de impulsos, de pautas de atención y padezca hiperactividad o exceso de movimiento. Hasta junio de 2012, cerca de uno de cada cinco niños varones en el instituto y uno de cada 10 de los alumnos de primaria había sido diagnosticado alguna vez con TDAH. Estos datos han alertado a los expertos que creen que el crecimiento tan elevado de nuevos diagnósticos está provocando también que se medique de forma abusiva. Dos tercios de los casos han recibido tratamiento con estimulantes alguna vez.  Aproximadamente uno de cada 10 adolescentes en secundaria está siendo medicado en este momento, según la estadística. Los fármacos más usados son Adderall, Ritalin, Concerta y Vynanse y sus ventas se han multiplicado en los últimos cinco años. Mientras que en 2007, este mercado obtuvo unos beneficios de 4.000 millones de dólares (3.122 millones de euros); en 2012, las ventas fueron de 9.000 millones de dólares (7.025 millones). “Estos medicamentos pueden mejorar de forma significativa su calidad de vida" si están indicados, "o, por otro lado, pueden ocasionarles episodios de ansiedad, adicción, e, incluso, psicosis”, ha explicado desde el CDC. "Tenemos que garantizar el equilibrio. Encontrar los medicamentos adecuados para tratar el TDAH, y asegurarnos de que se está tratando a las personas adecuadas. Esta medidas pueden marcar una gran diferencia. Por desgracia, el mal diagnóstico parece estar creciendo a un ritmo alarmante", han añadido.  Debido su eficacia en los casos más graves, el uso de los fármacos se ha extrapolado a los que simplemente padecen trazas del trastorno convirtiendo al tratamiento con estimulantes en un “atajo popular para mejorar las calificaciones de los estudiantes sin tener en cuenta el riesgo para su salud”, han añadido.  Entre los factores que están influyendo en este incremento, según los expertos, se encuentran tanto la publicidad positiva de los medicamentos por parte de las farmacéuticas -en EE UU los anuncios de fármacos con receta no están prohibidos- como la presión de algunos padres para que el comportamiento de su hijo varíe. “Existe en la actualidad cierta coacción sobre los médicos de definir si el comportamiento de los niños es anormal o no, en lugar de pensar primero que son síntomas propios de la infancia”, ha explicado el doctor Jerome Groopman, profesor de medicina en la Universidad de Harvard, a The New York Times.  El problema puede que se incremente en los próximos meses con la publicación del nuevo Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, DSM-V (elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría). Según explican varios expertos en el mismo periódico, debido a un cambio en los criterios diagnósticos del TDAH en este manual, “se podrán dar un mayor número de casos entre adolescentes y adultos en EE UU”. Entre estas modificaciones están padecer algún síntoma antes de los 12 años, y no a los siete como se exige ahora (con ello aumenta el periodo para poder diagnosticar), y que los síntomas ocasionen un impacto en las actividades diarias en lugar de ser la causa de estos comportamientos. 
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YO AMO A ALGUIEN CON...¿TDAH? by Jordi Badia