martes, 24 de julio de 2012

EN PRIMERA PERSONA


La entrada de hoy es un poco especial. Voy a publicar un correo que recibí hace pocos días. Recibimos muchos y estamos encantados, normalmente son padres contándonos su experiencia con sus hijos, con alguna terapia o con la medicación. Pero nunca habíamos tenido un testimonio en primera persona de alguien diagnosticado de TDAH que tomó medicación. Me ha parecido interesante compartirlo con todos. Lo copio tal cual pero preservando la intimidad de la persona que nos lo ha enviado, a la que agradecemos nos haya permitido publicar su historia, una historia personal con opiniones personales contada en primera persona.


“He visto tu email en una de las entradas de tu blog y he decidido mandarte un email. Antes que nada agradecerte tu blog, en donde he encontrado consuelo y bastantes soluciones. No quiero contarte muchas cosas que seguro que tienes montañas de emails. Soy Tdah y tengo 26 años. Nunca me había medicado porque yo creo que cuando yo tenía la edad pertinente no estaba tan de moda esto del Tdah. Multitud de historias que contar incluso en edad adulta. Siempre he sido bastante particular por llamarlo de alguna manera. Hace unos meses tras insistencias de familia, alguna amiga y demás acabé una clínica especializada en esto del TDAH (tienen de todo ahí psicólogos, psiquiatras,....de todo vamos).Me hice las pruebas y todas decían que lo que me pasaba era que tenía TDAH, me dijeron que hay personas que no todas las pruebas indican TDAH sino es más de lo que indiquen la mayoría. Las pruebas que pasé fueron:

-Escala de Inteligencia de Weschsler (wais-III)

-Test gestaltico visomotor, bender

-El test de ejecución continuada de conners (CCPT)

-Dibujo libre

-Test de la figura humana

-Cuestionario de evaluación de ansiedad-rasgo stai

-Cuestionario de depresión beck, bdi

-Escala de impulsividad de barrat

-Escala de evitación y angustia social

-Cuestionario de autoestima de rosemberg

-Cuestionario de temperamento y carácter de cloninger versiónn revisada tci-r

-Frases incompletas de rotter

-Cuestionario de autoestima de rosemberg

-Escala de evaluación de conners para adultos con trastarno por deficit de Atención/hiperactividad.

-Escala de evaluación de conners para adultos con trastorno por deficit de atención/hiperactividad observador (caars-o:sv)

-Entrevista personal semiestructurada

-Entrevista familiar semiestructurada

O sea que mi caso estaba bastante claro, porque todas decían que tenía TDAH. El psiquíatra (el dudó al principio cuando llegué a la consulta porque estoy acabando una carrera de que tuviese esto del TDAH, pero en vistas de las pruebas esas que hice, le pareció increíble mi historia, ya que todas las pruebas dicen por mi respuesta que soy TDAH)(por lo visto los TDAH suelen cambiar bastante de carreras, no se suelen quedar en una),(por tanto también hay TDAH que pasaron el colegio y el instituto sin pastillas¿Las pastillas son necesarias?). Pues total en vista de los resultado me mandó el Concerta y psicoterapia (sic). Me dijo que no me preocupara que esto se lo recetaban a niños que no pasaba nada. Estuve tomando un mes el Concerta y mi vida experimentó un cambio de 180 grados a nivel social, académico,....Era otra era otra persona y mejor. Este año me quedaban 3 asignaturas para acabar la carrera y gracias al Concerta aprobé una (también la podía haber aprobado yo sola evidentemente), ya que las otras ya las había tenido anteriores al mes de haber tomado el Concerta. Me sentía super bien con el medicamento, mejoré un montón. Pero cuando tenía algún efecto rebote de la medicación, taquicardias, e incluso temblores en el cuerpo, bajé de peso considerablemente,....ya no me sentía tan bien en esos momentos. Cualquier cosa que pueda describir es poco a como llega a sentirse uno tomando ese medicamento. Al final el cuerpo se acostumbra según he leído en internet (después del mes casualmente). Mi nivel de ansiedad, ansiedad que yo creo que andaba sin pastillas en Notable, con pastillas bajó la ansiedad, pero al dejarlas me dio un ansiedad de sobresaliente. No podía meterme en el metro, no quería estar en ningún lado, dolores de cabeza y tensión en la cabeza por la parte posterior(este tipo de dolores no me habían dado nunca, solo cuando empecé a tomar y después de dejarlas, no es el típico dolor de cabeza,sino muy intenso que llega asustarte de lo intenso que es)-un niño puede que solo diga que le duele la cabeza ¿pero cómo es su dolor de cabeza?¿cómo los de siempre?-pensaba que no me podía controlar yo misma,.....que mal lo pasé. De esto hace un mes más o menos y ahora estoy más o menos bien. El psiquiatra me dijo que una vez que abandoné las pastillas ya no quedan efectos de las pastillas en ningún lado. Que las volviera a tomar para bajar la ansiedad (las pastillas no quitan las ansiedad pero como ves que respondes mejor ante la vida en general, pues es algo recíproco desde mi punto de vista), porque tengo déficit de atención y que volviera en un mes y que si me encontraba muy nerviosa que tomara un Lexatin, pero yo no quería más pastillas así que no tomé nada de pastillas y dije ya pasará y efectivamente. Estás pastillas están bien porque te concentras, pero no creo que están tan bien en el fondo porque te cambian la realidad de como las ves. Igual me fijo demasiado en los detalles y no en las cosas importantes, pero es que no todo el mundo es igual. Y tomar unas pastillas para alterar el funcionamiento de como es tu cerebro y menos para como es el de un niño y en su desarrollo no debe ser muy bueno. Si uno ve las cosas de una determinada manera y de repente al tomar una pastilla las ve de otra ¿cómo me afecta esto a mi que soy adulta?Pues algo mejor porque soy adulta¿cómo afecta a un niño que crece tomando pastillas con una realidad que no es la suya?

La respuesta del médico es tajante, si dejas las pastillas los efectos cesan (tanto los buenos como los malos). No soy médico pero solo dejo una pregunta en el aire: Si juegan con tu ansiedad y con tu realidad ¿puedes ser el mismo después de haberlas tomado? ¿qué les podría ocurrir a los niños que las tomen durante años? Mi nivel de ansiedad ha mejorado aunque no está como ha estado siempre, estoy más sensible al dolor de cabeza ahora.

Y lo raro es que cuando buscas en la red, lo que me ocurre no es nada raro.

Con los videos que vi en tu blog sobre los efectos de las pastillas en niños, se me pusieron los pelos de punta.....

Por cierto la pastillas como que no volveré a tomarlas nunca más (no quiero morirme por dos asignaturas), pero esto de la psicoterapia está bastante bien, porque me ayuda a cambiar conductas de mi día a día, pero ¡buff! como me cuesta, pero vamos que poco a poco, es cuestión de tiempo, como todo y como los estudios. Cambiar el día a día de una persona es difícil, pero no imposible. Que los padres hagan tomar pastillas a sus hijos para que le vaya bien a su hijo en el colegio es un error desde mi punto de vista(parece que si no se la dan va a ser que su hijo el día de mañana va a ser un desgraciado y eso no es verdad, es solo la sociedad con este rollo del tdah que se ha creado), porque lo que dan en el colegio es siempre lo mismo, y de una manera u otra al final se termina aprendiendo. Y depende mucho de los profesores que se tenga, y lo digo por propia experiencia. Hay profesores que directamente me echaban de la clase(A) y recuerdo en especial de una profesora(B) que hacía todo lo contrario. Que me sacaba de clase y me decía que te pasa ahora, se preocupaba por mi, que cosas pasaban por mi mente y de que no andara despitada incluso recuerdo que algún abrazo que otro me dio en una de estas veces que me sacó de clase. Por supuesto ambos profesores (AyB) no pensabaran lo mismo de mi seguramente. Parece que esta sociedad demanda que lo más importante es como ser super listo, rendir a tope y ser estandar. Pero desde mi punto de vista en esta sociedad hay un hueco para cada uno y cada uno tiene que estar en su lugar adecuado. Ese profesor que tanto me echaba de clase, que igual tendría un coeficiente de 150 no servía para dar clase y esa persona que con tanto cariño recuerdo a día de hoy si tuvieses un coeficiente normal, inferior, superior o como fuese era muy válida porque los valores como persona que tenía hacía que en la medida de lo posible aprendiésemos todos, cada uno con sus dificultades.

Nada ha cambiado respecto mis estudios (no soy la mejor ni lo seré) y puede ser que en la Universidad bata record Guinness de la cantidad de veces que me presento a los exámenes jejeje. Pero también puedo comentar otro ejemplo de otro profesor que tengo en la Universidad y que desde mi punto de vista es bastante humano. Desde que me ve llegar, con la cantidad de gente que hay en una clase de universidad, me hace una señal para que me siente en primera fila y cuando estaba haciendo su examen se pasó varias veces por mi mesa y me decía: Por favor lee bien las preguntas. Ya me había visto tantas veces en revisión y por clase, y de lo despistada que soy siempre contestaba cosas que guardaban relación, pero nunca la adecuada, ya le daría pena. Tampoco quiero dar pena para sacarme las asignaturas. Solo quiero mejorar y que estas cosas no me ocurran. Pero mi profesor estaba asombradísimo el hombre y es un profesor de Universidad!!!La verdad que también tengo muy buen recuerdo de este profesor. No exijo que todos los profesores sean así tampoco, pero cuando uno es más pequeño (entre 3 y 16 años, incluso 18 años) tengan más paciencia y sean más humanos. Porque también la gente corriente (los que no tienen tdah) cuando tiene sus dificultades también le gusta que les ayuden.

Porque no solo te cuesta estudiar sino que cuando te lo sabes o no, vas a lo loco como para todas las cosas que haces. Uno tiene que aceptar como es, y tiene que aprender a ir más despacio, aunque sea difícil, son dificultades que te hacen luchar constantemente. Al igual que todas personas con sus dificultades.

Al final uno se llega acostumbrarse a como es que incluso se llega a sorprender cuando los demás suspenden alguna y ves como se lo toman. ¿pero qué les pasa? ¿pero esta gente no ha suspendido nunca o qué? La conclusión es que a unos nos cuesta más y a otros menos pero vamos, lo de siempre nada nuevo. Uno se tiene que acostumbrar a lo que tiene y mejorar en la medida de lo posible.

Respecto a aquellos padres que estén preocupados porque no saben que hacer, si darle medicación o no, yo les diría que no se la dieran. Los Tdah siempre han existido, y siempre han estado por ahí, mezclado entre la gente corriente y sin saber que lo son. Evidentemente si no te cuestan los estudios y tienes una buena conducta se avanzará mejor y será más fácil llegar lejos. Pero con unos buenos padres preocupados por la educación de sus hijos, buscando siempre los lugares más adecuados (la crisis de la sociedad no solo es económica sino de valores) y despertando en sus hijos que todo se puede con esfuerzo y que a veces estos esfuerzos son sobrenaturales se puede. El que quiera otro camino, puede tomarlo aquí no se obliga a nadie a ir por uno determinado. Pero yo a día de hoy me alegro de haber seguido por el cual he ido y por el cual me han guiado, porque me ha hecho muy fuerte y no dependiente de nada y puedo escribir estas palabras, que aunque no sean las mejores creo que no están mal.

¿Tdah?

viernes, 20 de julio de 2012

La leche, ese producto pernicioso para los seres humanos


Este es un tema que sale cada poco tiempo en alguna conversación, sobretodo cuando comentamos que en casa no tomamos leche de vaca. Este me ha parecido un buen trabajo para pensar sobre el tema. No es para asustar a nadie, ya sabeis que nos gusta conocer todos los puntos de vista y como el de "la leche es muy buena muy buena" ya lo sabemos todos pues ¡a llevar la contraria!. .


El ser humano es el único mamí­fero que ingiere leche procedente de otro animal pasado el periodo de lactancia. Y lo hace a pesar de saberse que la leche que produce cada mamí­fero es especí­fica para su especie. 
José Ramón Llorente

La leche, ese producto pernicioso para los seres humanos
La leche animal y sus derivados -nata, queso, yogures, helados, batidos, etc.- se encuentran actualmente entre los alimentos de mayor consumo del mundo. Se alaban sus propiedades nutritivas, lo ricos que son y lo imprescindibles que resultan para mantener los huesos sanos merced a su riqueza en proteí­nas, vitaminas y minerales, especialmente el calcio. Pero, ¿es eso verdad, o más bien se trata de productos no precisamente saludables que causan muy diversas patologí­as?
El ser humano es único en la naturaleza por múltiples razones, destacando entre ellas el hecho de que se trata del único mamí­fero que ingiere leche procedente de otro animal pasado el periodo de lactancia. Y lo hace a pesar de saberse que la leche que produce cada mamí­fero es especí­fica para su especie y que la naturaleza la ha hecho idónea para las necesidades de su crí­a y no para las de otra. Es más, la madre Naturaleza previó que los mamí­feros -es decir, los animales que maman- obtengan la leche directamente de las mamas de sus madres sin contacto con agente externo alguno ya que se trata de una sustancia que se altera y contamina con gran facilidad. Los humanos, sin embargo, en el convencimiento de que es sano seguir tomándola siendo ya adultos, hemos alterado hasta las leyes de la naturaleza para poder mantenerla en condiciones adecuadas de consumo. Y, sin embargo, son muchas las evidencias que indican que tan preciado lí­quido está detrás de muchas de las dolencias que hoy nos aquejan.
Obviamente, la composición de cada leche varí­a en función del animal, de la raza, del alimento que haya recibido, de su edad, del periodo de lactancia, de la época del año y del sistema de ordeño, entre otras variables. Y si bien su principal componente es el agua su presunto interés nutritivo radica en que además contiene grasas (ácidos grasos saturados y colesterol), proteí­nas (caseí­na, lactoalbúminas y lactoglobulinas), hidratos de carbono (lactosa, fundamentalmente), vitaminas (cantidades moderadas de A, D y del grupo B) y minerales (fósforo, calcio, zinc y magnesio). Las proporciones dependen ya del tratamiento que se haya dado a la materia prima por lo que no contiene la misma grasa la "leche entera" que la "leche descremada". Ahora bien, ¿es realmente saludable ingerir leche y productos lácteos? Porque, no sólo son muchos los investigadores que discrepan de esa opinión, sino que hay cada vez más estudios que cuestionan esa aseveración.

El problema del calcio


La razón fundamental por la que los nutricionistas occidentales -no así­ los orientales- recomiendan tomar leche y sus derivados es porque la consideran muy nutritiva y especialmente rica en calcio, agregando que la ingesta periódica de ese mineral es imprescindible para mantener la salud, sobre todo la de los huesos. Y en ese convencimiento muchas personas beben cantidades importantes de ella al punto de que algunas -es el caso de millones de norteamericanos- prácticamente la toman en lugar de agua. Sin embargo, es precisamente en Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de leche, donde más incidencia de osteoporosis hay entre su población. ¿Alguien puede explicar razonadamente tan singular paradoja?
Lógicamente, no puede extrañar que cada vez más expertos alcen su voz abiertamente afirmando que la leche y sus derivados no sólo no son alimentos adecuados para el ser humano sino que ni siquiera constituyen una buena fuente de calcio porque una cosa es la cantidad de ese mineral presente en ella y otra muy distinta su biodisponibilidad. Además, está por ver si la necesidad de él que precisa el organismo es la que publicitan las empresas lácteas.
Resultan ilustrativos a ese respecto los resultados del estudio que con 78.000 mujeres de entre 34 y 59 años llevaron a cabo durante 12 años varios profesores de la Universidad de Harvard en Estados Unidos y que fue publicado en el American Journal of Public Health en 1997. Porque sus conclusiones desmienten la tesis de que un mayor consumo de leche u otras fuentes alimenticias de calcio por mujeres adultas las proteja de fracturas propias de la osteoporosis como son las de cadera o antebrazo.
También es interesante recordar el Proyecto Cornell Oxford-China de Nutrición, Salud y Medio Ambiente que se inició en 1983 con un estudio pormenorizado de los hábitos cotidianos de 6.500 habitantes de 65 provincias dispersas de la China rural ya que constituye una de las investigaciones más rigurosas y concluyentes efectuadas en materia de salud. Y ese trabajo demostró -entre otras cosas- que la leche animal desmineraliza a los adultos. Es decir, se comprobó que las mujeres que no tomaban leche de vaca y su único alimento eran el arroz, los vegetales, la soja y sus derivados no padecí­an osteoporosis. Y que, sin embargo, si dejaban esa dieta e introducí­an la leche de vaca sus niveles de calcio bajaban y aumentaba la incidencia de esa patologí­a.
Gracias a las investigaciones llevadas a cabo por el doctor John McDougall -médico nutricionista del St Helena Hospital de Napa (California, Estados Unidos)- sabemos también que la mujeres de la etnia bantú no toman leche pero sí­ calcio procedente de fuentes vegetales y, sin embargo, a pesar de que tienen una media de 10 hijos y los amamantan durante largos periodos, no padecen osteoporosis.
Otro ejemplo de la relación entre leche y osteoporosis lo constituye el trabajo del doctor William Ellis, ex presidente de la Academia Americana de Osteopatí­a Aplicada, quien estableció que las personas que toman de 3 a 5 vasos de leche diarios presentan los niveles más bajos de calcio en sangre. Agregando que tomar mucha leche implica ingerir grandes cantidades de proteí­nas lácteas y éstas producen un exceso de acidez que el organismo intenta compensar mediante la liberación de minerales alcalinos.
En esa misma lí­nea se expresa un estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition que afirma que el exceso de proteí­nas de la leche es uno de los factores más importantes en el avance de la osteoporosis. En dicho estudio -publicado ya en 1983- se demostraba que hasta la edad de 65 años las mujeres que no toman leche y son vegetarianas tienen un 18% de pérdida de hueso mientras las omní­voras padecen una pérdida ósea del 35%.
Y estudios más recientes muestran que con una ingesta de 75 gramos diarios de proteí­na láctea se pierde más calcio en la orina del que se absorbe a través de la dieta.
A todo esto hay que añadir que la relación calcio/fósforo de la leche de vaca no es adecuada para el ser humano, pues su contenido es demasiado elevado en fósforo y por eso su ingesta acidifica el organismo. Con las numerosas implicaciones negativas para la salud que ello implica.

La opinión de Jean Seignalet


El finado doctor Jean Seignalet -hematólogo, inmunólogo, biólogo, catedrático de Medicina de la Universidad de Montpellier durante muchos años y autor de más de doscientas publicaciones en prestigiosas revistas médicas- denunció en su obra La Alimentación, la 3ª Medicina que muchas patologí­as y la proliferación actual de otras se debe básicamente a cinco razones: el consumo de cereales domésticos, la ingesta de leche animal y sus derivados, la cocción de los alimentos, el refino de los aceites y la contaminación alimenticia con la consiguiente carencia de vitaminas y minerales. Afirmando en lo que a la leche se refiere lo siguiente: "Muchas personas piensan que prescindir de la leche puede provocarles pérdida de calcio y problemas como la osteoporosis pues la televisión, la prensa y la mayorí­a de los médicos repiten que la solidez de los huesos depende de su cantidad de calcio y sólo el consumo diario de productos derivados de la leche puede aportarles en cantidad suficiente ese precioso calcio. Sin embargo, yo digo firmemente que NO. El peligro de la falta de calcio es una ilusión. Es cierto que la leche de vaca es rica en calcio pero una vez en el tubo digestivo humano la inmensa mayorí­a del mismo es precipitado en forma de fosfato de calcio y expulsado a través de las heces fecales. Sólo una pequeña parte es absorbida. El calcio asimilable es aportado en cantidad más que suficiente por los vegetales: hortalizas, legumbres secas, verduras, carnes crudas y frutos secos y frescos. Además el calcio es un mineral muy abundante en el suelo donde es recuperado por las raí­ces de las plantas. En definitiva, eliminar de la alimentación la leche animal no provoca carencia de calcio. Al contrario, el régimen hipotóxico -desprovisto de derivados de la leche- acompañado de magnesio y silicio bloquea 70 veces de cada 100 la evolución de la osteoporosis e incluso permite a veces recuperar parte del terreno perdido".

La caseí­na de la leche


Mencionábamos al describir la composición de la leche que una de sus proteí­nas principales es la caseí­na. Pues bien, se sabe que el niño lactante asimila completamente las caseí­nas de la leche materna... pero no las de la leche de vaca. Tales proteí­nas sólo se digieren parcialmente por el efecto neutralizador de la leche sobre la acidez gástrica, indispensable para su ruptura.
¿Y qué efectos provoca esa sustancia viscosa que es la caseí­na animal en nuestro organismo? Pues hay que decir que en algunas personas se adhiere a los folí­culos linfáticos del intestino impidiendo la absorción de otros nutrientes (de hecho la caseí­na se utiliza como pegamento para papel, madera, etc.). Además su hidrolización parcial tiene otras consecuencias. Por ejemplo, desembarazarse de sus residuos metabólicos supone un gasto energético suplementario para el organismo y puede provocar problemas inmunológicos. Así­, en personas que presentan deficiencias de inmunoglobulinas IgA esta proteí­na pasa al torrente sanguí­neo y genera gran variedad de reacciones autoinmunes (las mencionaremos más adelante al hablar de las enfermedades relacionadas con el consumo de leche). Y si tenemos en cuenta -como se recoge en un informe del Memorial Kettering Hospital de Nueva York (Estados Unidos)- que la deficiencia de antí­genos IgA es uno de los problemas más comunes en cuanto a deficiencias inmunitarias el problema pasa a tener dimensiones mucho más preocupantes.

Las grasas de la leche


La leche humana contiene 45 gramos de lí­pidos por litro, de los que el 55% son ácidos grasos poliinsaturados y un 45% saturados. Y tiene, sobre todo, un elevado contenido en ácido linoleico, precursor de prostaglandinas y leucotrienos antiinflamatorios. En cambio la leche de vaca -la más consumida- contiene un 70% de ácidos grasos saturados y un 30% de poliinsaturados. Una estructura que favorece la formación de prostaglandinas y leucotrienos inflamatorios. Además, ese 30% de poliinsaturados pierde sus propiedades cuando por efecto del calor -entre 40 y 45 Cº- se desnaturalizan y ya no pueden ser precursores de sustancias antiinflamatorias. Por lo que la leche tratada para poder ser consumida es ¡una sustancia 100% inflamatoria!
Por otra parte, la pasteurización y la homogeneización provocan que las grasas saturadas atraviesen las paredes intestinales en forma de pequeñas partí­culas no digeridas, lo que inexorablemente aumenta los niveles de colesterol y grasas saturadas en sangre. Además, el contenido en colesterol de la leche es superior al de otros alimentos famosos por ser ricos en ese elemento. De hecho, algunos paí­ses ya han retirado la leche de la lista de alimentos fundamentales para la dieta porque se ha observado que los niños que acostumbran a tomar varios vasos de leche al dí­a tienen sus arterias en peores condiciones que los que no la toman. Una información que, curiosamente, no parece haber llegado a Estados Unidos, pues según su Departamento de Agricultura casi el 40% de la comida diaria que ingieren los norteamericanos consiste en leche y/o productos lácteos. Lo cual significa que un estadounidense medio toma diariamente sólo con los productos lácteos 161 miligramos de colesterol. Y eso es tanto como ingerir ¡53 lonchas de tocino al dí­a! Y luego se extrañan de que la cuarta parte de la población norteamericana sea obesa o padezca sobrepeso.
Añadiremos finalmente un dato importante que aporta el ya mencionado doctor John McDougall: en el afán por aumentar sus ventas la industria lechera relaciona el contenido de grasa de la leche... con el peso. Lo que le permite decir que la de vaca contiene "sólo" un 2% de grasa por cada 100 gramos. Y, claro, dicho así­ parece que estemos hablando de un producto bajo en grasa. Sin embargo debemos entender que el 87% de la leche es agua por lo que si descartamos ésta el porcentaje real de grasa sobre la sustancia sólida es mucho mayor. ¡Y no hablemos ya de la leche condensada!

La carga hormonal


Conviene saber también que la leche contiene aproximadamente 59 tipos diferentes de hormonas -pituitarias, esteroideas, adrenales, sexuales, etc.- siendo las más importantes las hormonas del crecimiento cuya acción, unidas a la riqueza proteica de la leche de vaca, hacen posible el rápido crecimiento de los terneros de forma que en breve plazo llegan a doblar su peso. Y es evidente que los humanos no tenemos precisamente esa necesidad. Además, niveles elevados de esa hormona, unidos a otros tóxicos, se consideran hoy causa de la aparición de diversas enfermedades degenerativas.
Hay que añadir a ese respecto que resulta kafkiano tener que reseñar que ya en 1994 la Food and Drug Administration (FDA) -es decir, la agencia del medicamento norteamericana- aprobó que la compañí­a Monsanto usara la Hormona Recombinante de Crecimiento Bovino (rBGH) -también conocida como bovine somatotropin o rbST- para aumentar la producción de leche en las vacas entre un 10 y un 25%. Porque según se publicó en The Ecologist en 1998 "el uso de rBGH incrementa los niveles de otra hormona proteica -el factor de crecimiento 1 tipo insulina (IGF-1)- en la leche de las vacas. Y dado que el IGF-1 es activo en los humanos -causando que las células se dividan- algunos cientí­ficos piensan que una ingesta de leche tratada con altos niveles de rBGH podrí­a dar paso a la división y crecimiento incontrolados de células en los humanos. En otras palabras: cáncer". De hecho, son tantos los peligros potenciales de esa hormona que su uso está prohibido actualmente en Canadá y la Unión Europea, así­ como en otros paí­ses.
La profesora Jane Plant, autora del libro Your life in your hands (Tu vida en tus manos), explica en él que el IGF-1 es además especialmente activo durante la pubertad y el embarazo. En el caso de las niñas púberes -explica- esta hormona estimula el tejido de la mama para que crezca. Y durante el embarazo ensancha los tejidos mamarios y los conductos de la leche materna para favorecer la lactancia. Agregando con rotundidad: "Niveles altos de esta hormona incrementan hasta tres veces el riesgo de padecer cáncer de mama o de próstata por parte de quienes consumen tanto la leche como la carne de las vacas lecheras. Y en contra de la afirmación de que la pasteurización la destruye entiendo que la caseí­na evita que eso ocurra y que la homogeneización facilita que la IGF-1 alcance el torrente sanguí­neo. Asimismo, los propios estrógenos que se añaden a la leche bovina son otro de los factores que estimulan la expresión nociva de esta hormona y que, indirectamente, acaban provocando la aparición de tumores".

Tóxicos en la leche


Debemos añadir que la leche puede además estar contaminada por productos quí­micos, hormonas, antibióticos, pesticidas, pus procedente de las mastitis -tan frecuentes en la vacas ordeñadas permanentemente-, virus, bacterias, priones... Sin olvidar que hoy se "enriquece" tanto la leche como los productos lácteos con aditivos, vitaminas y minerales sintéticos, semillas, plantas, frutas, proteí­nas, ácidos grasos... En algunos casos, por cierto, con grasa de animales distintos. Con lo que uno puede estar ingiriendo leche de vaca enriquecida con grasa de cerdo... sin saberlo.
¿Y cuáles son las sustancias tóxicas que con más frecuencia puede uno encontrarse en un vaso de leche de vaca, la más consumida? Pues son éstas:
Metales y plásticos. El equipo utilizado en la explotación ganadera para obtener, conducir o almacenar la leche puede contaminarla. De hecho se ha llegado a detectar en ella hierro, cobre, plomo, cadmio, zinc, etc., o sus aleaciones. Lo que puede provocar una actividad catalí­tica nefasta sobre las reacciones de oxidación que se producen en ella.
Detergentes y desinfectantes. Hablamos de formol, ácido bórico, ácido benzoico, sales alcalinas, bicromato potásico, etc., sustancias que se emplean en la limpieza y desinfección del material que se pone en contacto con la leche. Su uso está justificado ya que el agua por sí­ sola es incapaz de arrastrar los restos de materia orgánica y destruir las bacterias que contaminan las instalaciones y que pueden pasar a la leche.
Pesticidas y fertilizantes. En la comida que se da a las vacas se pueden encontrar compuestos quí­micos con los que se ha procurado tanto el incremento de las cosechas como su mejor conservación. En este grupo se incluyen acaricidas, nematicidas, fungicidas, rodenticidas y herbicidas. Compuestos quí­micos -DDT, dieldrin, lindano, metoxiclor, malation, aldrí­n, etc.- que pueden ocasionar cáncer.
Micotoxinas. Procedentes del alimento que se da a las vacas cuando éste está contaminado por mohos, muy especialmente por el aspergillus flavus.
Antibióticos y otros fármacos. Actualmente se emplean de forma habitual en el tratamiento y prevención de las enfermedades infecciosas y parasitarias de las vacas pero pueden pasar a la leche contaminándola. Un problema que se agrava al saber que el uso excesivo y continuado de estos fármacos en animales ha acabado provocando que determinadas cepas de gérmenes patógenos se hayan hecho resistentes y al pasar a los humanos éstos encuentren dificultades para superar la enfermedad con antibióticos. Por eso es peligroso el consumo de leche extraí­da de vacas así­ tratadas. Ya en 1976 el diario Daily Herd Management publicaba que "la mayorí­a de las fábricas [de leche] usan cerca de 60 clases de tratamientos quí­micos [antibióticos] para tratar la hinchazón de pezón después de cada ordeñada y para reducir la propagación de mastitis (inflamación de ubres) en sus rebaños. Hay evidencia de que algunas de esas zambullidas quí­micas dejan residuos en la leche que pueden ser peligrosos para los humanos". Diez años después todo seguí­a igual y el prestigioso The New York Times afirmaba que "los residuos de antibióticos en la leche están causando reacciones alérgicas en algunas personas debido a tratamientos rutinarios para prevenir la hinchazón de los pezones de las vacas y programas de infusión en las fábricas lecheras."
Contaminación radioactiva. Es otro de los problemas que preocupan en la actualidad y si bien los residuos producidos por el uso especí­fico de la energí­a nuclear no ocasionan problemas más que en raras ocasiones es necesario prestar atención.
Dioxinas. Estos derivados del cloro merecen atención especial. Además de estar relacionados con el cáncer de pulmón y los linfomas la exposición a las dioxinas se ha relacionado con la diabetes, los problemas de desarrollo del niño y diversos desarreglos del sistema inmune.

Enfermedades relacionadas con el consumo de leche

Ante todo lo expuesto son cada vez más las voces que alertan de la posible relación -más o menos directa- entre el consumo de leche y las dolencias que se relacionan a continuación:
Anemia ferropénica. El doctor Frank Oski -director del Departamento de Pediatrí­a de la Escuela de Medicina de la Universidad de Johns Hopkins (Estados Unidos)- asevera en su libro Don't Drink Your Milk! (¡No bebas tu leche!) que en su paí­s entre el 15 y el 20% de los niños menores de 2 años sufren anemia por deficiencia de hierro y que la mitad del resto de las anemias que se producen en Estados Unidos están relacionadas con el consumo de leche y sus derivados por los pequeños sangrados gastrointestinales que la leche puede provocar.
Artritis Reumatoidea y Osteoartritis. Está constatado que los complejos antí­geno-anticuerpo generados por la leche se depositan a veces en las articulaciones provocando su inflamación y entumecimiento. Estudios realizados en la Universidad de Florida (Estados Unidos) confirman que los sí­ntomas se agravan en pacientes con Artritis Reumatoidea que consumen leche. Por otro lado, en un artí­culo publicado en la revista Scandinavian Journal of Rheumatology se afirmaba que en personas afectadas de esa patologí­a que dejaron de ingerir lácteos y tomaron sólo agua, té verde, frutas y zumos vegetales entre 7 y 10 dí­as la inflamación y el dolor disminuyeron significativamente. Agregando que cuando alguno volví­a a una dieta lacto-ovo-vegetariana los sí­ntomas reaparecí­an. Por su parte, un grupo de investigadores israelí­es demostró en 1985 -por primera vez- que la leche puede inducir también la artritis reumatoidea juvenil. La asociación de la leche con la artritis reumatoidea del adulto ya se habí­a establecido anteriormente pero no se habí­a hallado ninguna asociación con la juvenil hasta el hallazgo de esos cientí­ficos.
Asma. Se sabe que la leche puede estimular la producción excesiva de moco en las ví­as respiratorias y que la alergia a la leche es causa de asma. Además está completamente demostrado que los niños con exceso de moco y dificultades respiratorias a los que se les retira la leche de vaca mejoran de forma sorprendente.
Autismo. Investigadores italianos descubrieron que los sí­ntomas neurológicos de los pacientes autistas empeoran cuando consumen leche y trigo. Se cree que los péptidos de la leche pudieran tener un efecto tóxico en el sistema nervioso central al interferir con los neurotransmisores. En sus investigaciones los doctores de la Universidad de Roma notaron una mejorí­a marcada en la conducta de esos enfermos tras dejar de ingerirla ocho semanas. En su sangre habí­a altos niveles de anticuerpos contra la caseí­na, la lactoalbúmina y la betalactoglobulina.
Cáncer de estómago. Investigadores del Instituto Nacional de Salud Publica de Morelos (México) encontraron un aumento significativo del riesgo de contraer cáncer de estómago en pacientes que consumí­an productos lácteos. En los que además consumí­an carne el riesgo se triplicaba.
Cáncer de mama. La leche está considerada por muchos expertos causa directa de este "tipo" de cáncer. Si a ello añadimos la influencia que tiene la hormona insulí­nica las probabilidades de sufrirlo aumentan considerablemente en las grandes consumidoras de leche (Discovery DSALUD publicará el mes que viene un artí­culo sobre este importante asunto que tanto preocupa a las mujeres).
Cáncer de ovarios. La galactosa -uno de los azúcares de la leche- se ha relacionado también con el cáncer de ovarios. Algunos investigadores consideran que las mujeres que beben más de un vaso de leche entera al dí­a tienen tres veces más probabilidades de contraer cáncer de ovarios que las que no lo ingieren.
Cáncer de páncreas. Investigadores de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) afirman que existe una relación "positiva y fuerte" entre el cáncer del páncreas y el consumo de leche, huevos y carne.
Cáncer de próstata. Un estudio presentado hace más de veinte años en una reunión de la American Association of Cancer Research en San Francisco y publicado en Oncology News ya revelaba, según el doctor Chan -epidemiólogo de la Universidad de Harvard-, que el consumo de mucha leche y sus derivados está asociado con un incremento del riesgo de cáncer de próstata en los hombres. Explicando que ello se puede deber a que el alto contenido de calcio de la leche hace disminuir la cantidad de vitamina D del cuerpo, encargada de proteger del cáncer de próstata a pesar de que la propia leche la contiene. Epidemiólogos italianos del Aviano Cancer Center calcularon ese aumento del riesgo y establecieron que es 1,2 veces mayor entre quienes beben de 1 a 2 vasos de leche diaria que entre los que no la consumen. Sin embargo, si se toman dos o más vasos de leche al dí­a el nivel de riesgo de padecer ese cáncer aumenta a 5.
Otro estudio -realizado por el mismo equipo de investigadores de la Universidad de Harvard- descubrió que los hombres que consumen grandes cantidades de leche y/o lácteos tienen un 70% de riesgo de contraer cáncer de próstata. Opinión que comparte un grupo de cientí­ficos noruegos de la Universidad de Oslo quienes afirman que consumir leche es un riesgo para contraer cáncer de próstata. Añadiendo que, sorprendentemente, el consumo de leche desnatada está asociado con un mayor incremento que la leche entera.
Cáncer de pulmón. Investigadores holandeses concluyeron en 1989 que las personas que toman tres o más vasos de leche diaria tienen dos veces más probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón que los que no la toman. Y que, sin embargo -contra lo que afirman sus colegas noruegos- las personas que toman esa misma cantidad pero de leche desnatada parecen estar más protegidas. También se coligió en el Roswell Park Memorial Institute de Nueva York que entre las personas que beben tres o más vasos de leche entera al dí­a aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón en un 200% (comparado con aquellos que nunca la toman). Además se ha documentado que existe relación directa entre la hormona somatotropina y el cáncer de pulmón, y entre éste y las dioxinas que contaminan la leche.
Cáncer de testí­culos. Investigadores británicos descubrieron que también hay relación entre el cáncer testicular y el consumo de leche. El riesgo encontrado fue 7,19 veces mayor que en la población general y aumenta en un 1,39 por cada cuarto de leche adicional que se consume.
Cataratas. Hay una creciente evidencia de la relación entre el consumo de leche y las cataratas. Según diversos estudios cientí­ficos las poblaciones humanas que consumen grandes cantidades de productos lácteos tienen mayor incidencia de cataratas que aquellos que los evitan. Este defecto se ha relacionado con la lactosa y la galactosa. Siendo la relación más evidente entre la mujeres que entre los hombres. El tipo más frecuentemente es la catarata cortical.
Colitis ulcerosa. También el consumo de leche se ha asociado a esta dolencia.
Colon irritable. Hay diversos estudios que vinculan igualmente la ingesta de leche con el desarrollo de esta patologí­a.
Diabetes Mellitus Tipo I. Diferentes investigaciones demuestran que los lactantes alimentados con leche de vaca presentan un mayor riesgo de padecer diabetes insulinodependiente -conocida como diabetes tipo I- ya desde su niñez. Un estudio publicado en la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra identifica la leche como "elemento responsable o factor desencadenante en algunas personas genéticamente sensibles" . Los médicos que realizaron la investigación descubrieron que los diabéticos analizados tení­an unos niveles de anticuerpos más altos de lo normal que reaccionaban con una proteí­na de la leche llamada suero de albúmina bovina atacándola como invasora y destruyéndola. Pero resulta que -¡fatal coincidencia!- una sección de esa proteí­na es casi idéntica a una proteí­na de la superficie de las células productoras de insulina por lo cual, según afirman, las defensas de las personas sensibles a ella terminan atacando a sus propias células causando así­ su autodestrucción. Por lo que coligen que eliminar la leche y sus derivados de la dieta infantil podrí­a disminuir drásticamente la incidencia de este tipo de diabetes.
Dolores abdominales sin intolerancia a la lactosa. Existe una estrecha correlación -no discutida- entre la indigestión que causa la lactosa, la intolerancia a la lactosa y la intolerancia a la leche.
Enfermedad de Crohn. El doctor John Hermon-Taylor -director del Departamento de Cirugía de la Escuela de Medicina del Hospital St. George (Gran Bretaña)- afirma tras estudiar la enfermedad de Crohn durante 20 años que la Paratuberculosis -una subespecie delMycobacterium Avium- está indudablemente asociada a esa patología. Y que ese microorganismo se transmite fundamentalmente a través de la leche porque la pasteurización no la destruye. En un estudio realizado entre 1990 y 1994 sobre envases para leche se encontró con que el 7% estaba contaminado con la Paratuberculosis.
Enfermedades coronarias. Numerosos investigadores relacionan algunos componentes de la leche -el colesterol, las grasas, su alto contenido en calcio, la presencia de xantina oxidasa, etc.- con este tipo de dolencias. En el caso de la enzima bovina xantina oxidasa se sabe que sólo causa problemas cuando la leche es homogeneizada y que su daño se centra en los vasos sanguíneos. La posible explicación está en que esta enzima atravesaría intacta las paredes intestinales, se trasladaría a través de la sangre y destruiría el masmógeno, uno de los componentes de las membranas de las células que forman el tejido cardiaco. Uno de esos investigadores es el doctor Kurt Oster, jefe del servicio de Cardiología del Hospital Park City en Bridgeport (Estados Unidos). Durante un periodo de casi cuatro años Oster estudió a 75 pacientes que sufrían angina de pecho y arteriosclerosis. Pues bien, se eliminó la leche de sus dietas y se les dio ácido fólico y vitamina C -ambas combaten la xantina oxidasa- y en todos los casos el dolor disminuyó. Es más, a ese respecto el doctor Kurt Esselbacher -miembro de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard- afirma sin tapujos: "La leche homogenizada, debido al contenido de xantina oxidasa, es una de las mayores causas de enfermedades coronarias en Estados Unidos".
Hay también estudios realizados en Rusia según los cuales quienes beben tres o más vasos de leche al día tienen 1,7 más probabilidades de padecer enfermedades isquémicas cardíacas que quienes no la consumen. Igualmente se sabe que el consumo habitual de productos lácteos aumenta el colesterol malo (LDL) sin afectar al bueno (HDL) por lo que ya en sí mismos constituyen un factor de riesgo. Y debemos añadir que el consumo de proteínas lácteas parece tener relación directa con la mortalidad coronaria ya que se ha comprobado que los anticuerpos creados contra la caseína activan el sistema plaquetario estimulando la trombogénesis. Además se las relaciona con la inflamación de las paredes de las arterias favoreciendo así el proceso arteriosclerótico.
En cuanto al calcio de la leche cabe decir que parece existir relación entre el endurecimiento de las arterias y el excesivo contenido de este mineral en sangre.
Añadiremos que la leche desnatada se ha asociado con enfermedades coronarias no isquémicas en hombres mayores de 45 años y en mujeres mayores de 75. Se cree que las proteínas de la leche contribuyen a la formación de la homocisteina. Para muchos la conjunción de este tipo de leche, la lactosa, el calcio y la homocisteína podría ser responsable de la calcificación de las arterias.
Esclerosis múltiple. Científicos de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) están llevando a cabo en la actualidad extensos estudios acerca de los factores asociados con la esclerosis múltiple y si bien hasta ahora sólo han obtenido conclusiones parciales han podido establecer relación entre la esclerosis múltiple y un excesivo consumo de leche.
Estreñimiento. La leche es causa conocida de estreñimiento en niños y ancianos. Su eliminación de la dieta y un mayor consumo de vegetales y fibra suele resolver ese problema. Asimismo, tanto el estreñimiento crónico como las lesiones perianales se han asociado con una clara intolerancia a la leche de vaca.
Fatiga crónica. Según un estudio realizado con niños en Rochester (Nueva York) en 1991 beber leche aumenta 44,3 veces el riesgo de padecer esta enfermedad.
Fístulas y fisuras anales. Podría deberse al parecer a la alergia a una proteína de la leche de cabra.
Incontinencia urinaria. Muchos niños que mojan las sábanas ya crecidos dejan de hacerlo en cuanto eliminan de su dieta la leche, los productos que la contienen y los derivados lácteos.
Intolerancia a la lactosa. Para poder ser utilizada por nuestro organismo este azúcar de la leche debe ser previamente hidrolizado y eso se consigue gracias a una enzima llamada lactasa que va desapareciendo lentamente cuando comienzan a salirnos los dientes. Parece que en la raza blanca la lactasa permanece durante más tiempo que en la raza negra. Algo que podría deberse a la relación existente entre la melanina y la lactasa. Las personas que viven en lugares fríos tendrían por eso la piel más blanca a fin de aprovechar al máximo las radiaciones solares y sintetizar vitamina D para fijar el calcio.
Se ha observado también que en la mayoría de las personas que no producen lactasa o lo hacen a niveles muy bajos la lactosa no hidrolizada pasa al intestino donde es atacada por las bacterias y las consecuencias son fermentaciones, meteorismo, cólicos, diarreas, etc. Todo lo cual provoca la irritación de las paredes del intestino e incluso microheridas con pérdida de sangre. Y si esas pequeñas hemorragias se producen de forma continuada acaban provocando deficiencias de hierro.
Además la lactosa puede provocar otros trastornos no menos graves ya que es responsable de la asimilación de metales pesados como el cadmio, el mercurio y el hierro así como de otras sustancias tóxicas.
Linfomas. Un estudio realizado en la Universidad de Bergen (Noruega) durante año y medio con casi 16.000 pacientes observó que las personas que consumen dos vasos de leche al día presentan un riesgo 3,4 veces mayor de padecer linfomas que los que beben menos. El mecanismo por el cual eso se produce todavía no está claro a pesar de que se sabe que la leche de vaca puede transmitir el virus de la leucemia bovina. Este mismo estudio encontró una asociación, aunque débil, entre el consumo de leche y el cáncer de riñones y de los órganos reproductivos femeninos.
Otro mecanismo por el cual se pueden contraer linfomas es a través de leche contaminada con dioxinas. En un artículo publicado en el periódico norteamericano The Washington Post se afirmaba que las personas que consumen grandes cantidades de grasa -como carne y productos lácteos son 10 veces más propensas a contraer cáncer, especialmente de pulmón.
Migraña. Se ha comprobado experimentalmente que cuando se suprime la leche de la dieta de pacientes afectos de migraña se reducen significativamente sus síntomas.
Oídos, garganta y sinusitis. En 1994 la revista Natural Health publicaba una serie de hallazgos que relacionan a la leche con el aumento de las infecciones de los oídos y la garganta. Los estudios demostraron que las amígdalas y las adenoides reducían su tamaño cuando se limitaba el consumo de leche.
Reacciones alérgicas. La alergia a las proteínas de la leche de vaca se ha definido como "cualquier reacción adversa mediada por los mecanismos inmunológicos a una o más de las proteínas de la leche (caseína, alfa lacto-albúmina, betalactoglobulina)". Actualmente muchos estudios médicos reconocen la relación entre la leche y las reacciones alérgicas estableciéndose su prevalencia entre un 2 y un 5% de la población mundial. La reacción alérgica puede ser inmediata -es decir, en menos de 45 minutos- o tardía -presentándose horas o días más tarde.
Sangrado gastrointestinal. El sangrado gastrointestinal secundario a la intolerancia a las proteínas de la leche de vaca en niños ha sido adecuadamente documentado. Tan serio es el sangrado que se le coloca como una de las causas más comunes de anemia en niños.
Síndrome de mala absorción. Investigadores de la Universidad de Helsinki (Finlandia) han comprobado la relación entre las proteínas de la leche y el daño a la mucosa intestinal. Este daño es el responsable del síndrome de mala absorción que se caracteriza por diarreas crónicas, vómitos y retardo del crecimiento.
Trastornos del sueño. Estudios realizados en la Universidad Free de Bruselas entre los años 1986 y 1988 confirmaron la relación entre el consumo de leche y los trastornos del sueño en los niños. Éste y otros estudios han hallado relación entre la alergia a la leche y los problemas para dormir. Todos los síntomas mejoraban cuando se excluía la leche de la dieta y empeoraban cuando era reintroducida. El tiempo promedio para notar la mejoría era de cinco semanas. La agitación que manifestaban esos niños también mejoró.
Úlceras pépticas. En el pasado se aconsejaba tomar leche a las personas que padecían problemas estomacales, en especial en caso de úlceras. En la actualidad esa práctica se desaconseja por considerarse peligrosa y porque se sabe que la leche y sus derivados agravan todos los síntomas. El alivio temporal que sentían esos pacientes se podía deber simplemente al hecho de que normalmente la leche se tomaba fría y era la temperatura del líquido lo que hacía mejorar la situación transitoriamente.
Otras reacciones provocadas por la leche. Además de las expuestas existen otras situaciones y dolencias que se relacionan con la ingesta de leche. Por ejemplo la acidosis láctica severa asociada a la alergia a la leche de vaca, el aumento del riesgo de preeclampsia en mujeres sensibles, la dificultad de aprendizaje en niños o algunos casos de infertilidad femenina. Por último es importante señalar que las madres que toman leche de vaca durante el período de la lactancia exponen a sus hijos a los riesgos asociados a este alimento.


José Ramón Llorente, autor de este texto, es presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular

http://www.animanaturalis.org/p/1106

miércoles, 11 de julio de 2012

El cerebro puede ser modificado

Gracias al seguidor anónimo que lo ha compartido. Uno de mis temas favoritos: La neuroplasticidad.


Barbara Arrowsmith-Young  se dio cuenta que una parte de su cerebro no estaba funcionando correctamente, así que llevó a cabo una serie de ejercicios para desarrollar su cerebro. Los resultados cambiaron su vida y ahora ella ha ayudado a miles de niños con problemas de atención.
Es el tipo de recuerdo que se queda contigo. Cuando Bárbara Arrowsmith-Young estaba en primero de primaria su maestra le dijo a su madre – en presencia de Bárbara – que ella tenía una especie de ¨bloqueo mental¨, y que ella nunca sería capaz de aprender. Ahora que Bárbara ha ayudado a más de 4,000 niños con problemas de atención a superar tales diagnósticos, una sonrisa se dibuja en su rostro, sin embargo en su niñez no fue tan grato.
Arrowsmith-Young, ahora de 61 años, habla fluida y apasionadamente, con gran erudición. Cuenta con una maestría en psicología, también acaba de publicar un reconocido y apasionante libro llamado “A la mujer que cambió su cerebro¨. Pero en su juventud, ella estaba desesperada, atormentada y muy seguido en depresión. No sabía que era lo que estaba mal. Por otro lado, ella era brillante.
Tenía muy buena memoria visual y auditiva, ¨Podía escuchar las noticias de las seis de la tarde y repetir palabra por palabra a las once de la noche; abrir un libro, leer la primera oración, la segunda, la tercera, y visualizarlas, podía memorizar libros completos de ejercicios¨. Por el otro lado ella se quedaba en ceros, ¨No entendía nada, en el sentido de que nada de lo que leía lo comprendía, todo estaba fragmentado, desconectado¨.
Ella podía recitar guiones de películas, pero no entender las manecillas del reloj para determinar la hora. En los exámenes casi siempre completaba el 100%, otras veces completaba solamente el 10% cuando la tarea incluía razonamiento, lógica, conexión, interpretación, o cuando ella simplemente usaba la información errónea en su memoria. ¨Los maestros no lo entendían, me castigaban por no estudiar, ellos creían que yo realmente no lo intentaba¨.
Su madre, una maestra, desarrolló una serie de tarjetas con números y letras, y sólo con un gran esfuerzo ella pudo aprender a leer, a sumar y a restar, en cierto sentido. ¨Por un buen tiempo escribía al revés casi cada número y letra, casi no ligaba el significado de los símbolos¨. En secundaria y preparatoria ella disimulaba sus problemas de aprendizaje trabajando 20 horas diarias, ¨Me escondía en el baño de la biblioteca cuando los guardias de seguridad pasaban, posteriormente continuaba con mi tarea¨.
El descubrimiento vino cuando ella contaba con 26 años, un compañero de la escuela le regaló el libro de un neuro psicólogo llamado Aleksandr Luria, ¨El hombre del mundo al revés¨. El libro contenía las investigaciones del Dr. Luria en torno a las reflexiones y escritos del soldado ruso Lyova Zazetsky, reconocido por su inteligencia,  herido en la cabeza de un balazo en la guerra, el cual registró posteriormente sus subsecuentes incapacidades.
Por primera vez – dice Arrowsmith – reconocí a alguien describir exactamente lo que me estaba pasando. Sus expresiones eran las mismas: viviendo en la niebla; sus dificultades eran las mismas: él no podía describir la hora de un reloj, no podía entender lo más grande o lo más pequeño sin tener que hacer un dibujo. No podía decir la diferencia entre: ¨El niño persigue al perro¨ y ¨El perro persigue al niño¨. Bárbara comenzó a creer que posiblemente una parte de su cerebro no estaba funcionando.
Leyendo el estudio del Dr. Luria, Bárbara Arrowsmith comprendió que la bala que había penetrado el cerebro de Zazetsky se había incrustado en la región occipital-temporal izquierda, dónde en principio toda la información entrante de los lóbulos responsables de la vista, el sonido, el lenguaje y tacto es sintetizada, analizada y asimilada. Ella se dio cuenta que probablemente ésta era la región de su cerebro que había estado atrofiada desde su nacimiento.
Después Bárbara Arrowsmith leyó el trabajo del Dr. Mark Rosenzweig, un investigador norteamericano que descubrió que ciertas ratas de laboratorio a las cuales se les había estimulado con rodillos para correr así como diversos juguetes, habían desarrollado cerebros más grandes que el de aquellas ratas que habían sido confinadas a una simple jaula. Las conclusiones del doctor Rosenzweig determinaban que el cerebro continúa desarrollándose, reconformándose en base a experiencias de vida, contrario a la creencia de que el cerebro permanece intacto desde el nacimiento; a este concepto se le conoce como neuroplasticidad.
Bárbara Arrowsmith decidió que si las ratas podían desarrollar cerebros más grandes, ella también podría hacerlo.
Así que decidió llevar a cabo ejercicios de estimulación que ejercitaran las partes de su cerebro que no estaban funcionando correctamente. Ella creó 100 tarjetas con dibujos de relojes por un lado y sus diferentes horas estimada al otro lado de las tarjetas. Después empezó a ejercitarse determinando la hora en los dibujos y verificando el anverso de las tarjetas, repitiendo este ejercicio hasta por 8 horas al día, gradualmente se hizo más rápida y más precisa.
Después le puso más horas y segundos a sus tarjetas, incluyendo días de la semana y meses. ¨Yo estaba mentalmente exhausta”, después de 3 o 4 meses de ejercicio empezó a sentir que mi cerebro estaba cambiando, permitiéndole procesar y entender información. ¨Vi un documental en televisión y me pude dar cuenta que lo había entendido todo Leí páginas de diez libros diferentes y entendí cada uno, estaba verdaderamente feliz, estaba saliendo de la oscuridad hacia la luz”.
Bárbara Arrowsmith desarrolló más ejercicios, para diferentes partes de su cerebro, y descubrió que también daban resultados positivos. Casi al cumplir los 30 años empezaba a funcionar normalmente, era un trabajo revolucionario, no sólo para ella.
En aquel entonces, todo partía de la premisa de que el estudiante no cambiaría, pero ella estaba viendo y probando que era posible cambiar a un estudiante. Sin embargo Bárbara se vio con poca recepción a sus ideas, así que decidió invertir en su propia experiencia, creando su primera escuela en Toronto en 1980; ahora cuenta con 35 escuelas en Canadá y Estados Unidos, todas funcionando con las acreditaciones correspondientes. Ella y su equipo han desarrollado ejercicios de cognición que han probado ser espectacularmente efectivos en 19 diferentes funciones de aprendizaje esenciales para la lectura, escritura, matemáticas, comprensión general, razonamiento lógico, memoria visual y proceso auditivo.
Miles de niños con diagnosticados con TDAH o TDA, dislexia o disgrafía, y clasificados como incapaces de aprender, han asistido a las escuelas de Arrowsmith por tres o cuatro años y regresado a escuelas convencionales siendo capaces de alcanzar el éxito profesional. ¨Se debe a que no padecen ninguno de esos diagnósticos”, dice Bárbara ellos realmente no tienen TDAH o dislexia, ellos sólo tienen un par de piezas cognitivas que no están funcionando como deberían, es ir más allá del simple diagnostico”.
Que cada niño lleve a cabo algún ejercicio cognitivo
A lo largo de los últimos cinco o seis años los especialistas en psicología de la educación han empezado a seguir los estudios de Arrowsmith, grandes psiquiatras e investigadores como Norman Doidge y Oliver Sacks la han reconocido como una pionera en el joven pero prometedor campo de la neuroplasticidad. El sueño de Arrowsmith es que cada niño lleve a cabo algún ejercicio cognitivo para corregir y/o mejorar alguna dificultad potencial.
¨Hay tanto sufrimiento causado la disfunción cognitiva, diagnósticos equivocados, niños mal calificados, tanta gente que toma malas decisiones. Gente que termina en carreras y estilos de vida que no escogieron por ellos mismos, que fueron escogidas por sus limitaciones cognitivas, mismas que pueden ser corregidas y superadas; por que el cerebro puede ser modificado.


domingo, 8 de julio de 2012

Un poco de historia a través de la publicidad.

Solo unas fotos vintage

"cuando la tranquilidad no es suficiente Ritalin ayuda a alegrar el día"



Este mola porque te dicen que estudios controlados demuestran su beneficio pero sólo cuando la medicación está indicada....


No dejemos a nuestros niños preocuparse por la guerra ¡compra ritalin! Claro se te olvida hasta que estas pasando hambre.



Y una de mis  favoritas:


 ¡Más fácil que hacer de padres!

viernes, 6 de julio de 2012

Un eco del Forum de Sevilla





Copio aquí un fragmento de un texto escrito por Graciela Monés que habla de nuestra participación en el Forum y de los otros ponentes de la mesa:



"Sobre La medicalización de la infancia.

Abría el Fórum la conmovedora experiencia del padre de un niño diagnosticado de TDAH y medicado durante varios años. Jordi Badia, de Barcelona, explicó su historia puntuada por una mirada entre padre e hijo, una mirada cargada de significación contextual: después de unas vacaciones sin medicación el niño vuelve a tomar. El padre, hablando con el niño mientras lo lleva de la mano percibe la extrañeza de su hijo en una mirada conclusiva. No volverá a tomar, se buscará una alternativa: la petición de una adaptación curricular para resolver los problemas escolares.
Este padre, en los últimos meses ha creado un blog “Yo amo a alguien con… ¿TDAH?” dónde habla también de su experiencia en el Fórum.
Seguidamente, el Defensor del menor en Andalucía,José Chamorro, nos hizo partícipes de los múltiples problemas en que se encuentran los niños, cada vez más diagnosticados y medicados, y cada vez más precozmente. Y la ausencia de leyes de protección de la infancia. También puso en evidencia los efectos de la desestructuración familiar y la ausencia de alguien que se ocupe del niño. La dependencia alimenticia de los comedores escolares y su mala calidad (especialmente cuando dependen de empresas de catering). Así como la agresividad de las relaciones actuales entre padres e hijos- dónde se da lo que se tiene- aguzadas por la crisis económica ya que cada vez hay menos que dar..
Desde una perspectiva médica, Juan Gil Arrones coordinador del programa de Pediatría Social en el Hospital Velma, de Sevilla, señaló cómo la evaluación de los médicos según la satisfacción de los usuarios los deja a merced de la demanda social: la gente pide medicación y atención médica urgente ante cualquier enfermedad banal que anteriormente, la transmisión de saber en la familia solucionaba con unos cuidados y un saber hacer, y un saber esperar la mejora. Ahora no se tolera la fiebre, el constipado común, etc. Todo es medicalizado. Y se valora el médico según ofrece una rápida solución: o sea, el producto-medicamento. Se sustituye la palabra, la escucha y el cuidado por el fármaco.
Señaló que los fármacos son necesarios pero no usados de una forma tan indiscriminada. Que una buena prospección podía dar con la dosis adecuada pero se estaban prescribiendo en ocasiones de forma experimental desconociendo sus efectos a largo plazo. También la extensión de diagnósticos precoces convertía en epidemias infantiles el autismo, la hiperactividad, la obesidad…
Para terminar Juan Pundik, presidente de la Plataforma internacional contra la medicación de la infancia situó el diagnóstico en relación con los intereses de la industria farmacológica y su batalla en ese campo."


Lo podeis leer entero aquí
Licencia de Creative Commons
YO AMO A ALGUIEN CON...¿TDAH? by Jordi Badia