sábado, 23 de junio de 2012

LA CAÍDA DEL IMPERIALISMO FARMACOLÓGICO EN SALUD MENTAL

Fuente: http://haymicabecita.blogspot.com.es/

Pongo algunos fragmentos de este sorprendente artículo publicado en Infocop. Lo podéis leer entero aqui. Al final va a ser que si que está cambiando algo, aunque comparto las reflexiones de Jesús en su blog, conservo, o quiero conservar, la esperanza de que quien deba estar a la altura ahora lo estará. No se si en algo podemos contribuir desde aquí para que así sea, pero lo intentaremos. Yo estaré muy agradecido si dentro de unos 7 años cuando acabe la carrera (bufffff!!!) me encuentro con un mundo de la salud mental (que vaya usted a saber que es eso) basado en las personas y no en sus neurotransmisores. La lástima es que no creo que me libre de estudiar psicopatología con el jodido DSM al lado contestando preguntas de exámen tipo: ¿qué influye más en el TDAH? a) La genética b) El ambiente c) Ninguno de los dos  El otro día le vi al que estudiaba a mi lado una pregunta de examen de ese estilo y pensé que faltaba d) El psiquiatra. Bueno ahí lanzo unos fragmentos.

"En los últimos dos años, y especialmente a lo largo de este año 2012, se han sucedido una serie de hechos que han puesto en entredicho la validez de la teoría que reduce la explicación de los trastornos mentales a simples desequilibrios bioquímicos, así como ha aumentado el número de voces que advierte sobre el peligro de que la industria farmacéutica haya acumulado demasiado poder e influencia a la hora de determinar qué es lo que puede considerarse enfermedad mental y cómo tratarla. La cuestionable eficacia de los antidepresivos y los antipsicóticos, junto a sus efectos adversos, y la creciente e imparable expansión de categorías diagnósticas en salud mental con cada nueva edición del DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría, considerado una de las la "Biblias" de la psiquiatría y uno de las principales fuentes de ingresos de la organización) son debate de actualidad en foros científicos y periódicos de gran alcance.
Según el modelo en el que se fundamenta la terapia farmacológica actual de la enfermedad mental, y por ende, la práctica en psiquiatría, los trastornos mentales vienen determinados biológicamente (obedecen a desequilibrios de determinados neurotransmisores cerebrales) por lo que su tratamiento debe establecerse sobre la base de la administración de ciertos psicofármacos que corrijan estas desviaciones. El auge de esta explicación de la enfermedad mental, que coincidió en el tiempo con la introducción de los primeros psicofármacos en el mercado, en la década de los 50, y se consolidó con la aparición del Prozac en los años 80, ha venido acompañado de un vertiginoso aumento del número de diagnósticos de trastornos mentales. Las cifras hablan por sí solas: el número de personas que consume antidepresivos se ha triplicado en tan sólo 10 años y la nueva generación de antipsicóticos -Risperdal, Zyprexa (olanzapina) o Seroquel (quetiapina)- se ha convertido en líder de venta mundial, por encima de cualquier otro fármaco para tratar dolencias o enfermedades físicas."

"Dentro de este conjunto de voces críticas se encuentran prestigiosos investigadores procedentes de muy diversas ramas, como la psicología, la psiquiatría, la antropología, la biología, la química o el periodismo, quienes, a través de diferentes pruebas y argumentaciones, comparten una misma conclusión: la necesidad de dar un giro en la atención que se presta en salud mental, dado que el modelo teórico que explica los trastornos mentales únicamente como un desequilibrio químico cerebral que hay que subsanar no se sostiene y puesto que recientes investigaciones evidencian que los psicofármacos no funcionan tan bien como se ha hecho creer, e incluso, es más, pueden resultar muy perjudiciales."

"Un artículo publicado el pasado mes de marzo en la conocida revista PLoS Medicine destapaba la existencia de graves conflictos de intereses entre muchos de los expertos que trabajan en la elaboración de la nueva versión del DSM (DSM-V) con industrias farmacéuticas o empresas afines (El DSM-V continúa sembrando polémica debido a los conflictos de intereses de sus comités). Al mismo tiempo, un grupo de psicólogos y psiquiatras de Reino Unido publicaba un polémico artículo en la revista The Guardiancriticando la imparable ampliación de categorías diagnósticas prevista para el DSM-V y advirtiendo de las graves consecuencias que podría tener para los miles de personas que iban a ser etiquetadas como "enfermas mentales" a causa de comportamientos que en realidad no tienen nada de patológicos"

"tal y como demuestra el trabajo de Irving Kirsch, la eficacia de los antidepresivos no se debe a un efecto de su mecanismo de acción sobre el nivel de serotonina, sino al efecto que causa la expectativa que tiene el paciente de mejorar cuando asume que está bajo un tratamiento supuestamente eficaz, ya que, según demuestra su investigación, los antidepresivos no son más que otro tipo de placebo con efectos secundarios muy notables (Irving Krisch y la caída del mito de los antidepresivos)."

"Robert Whitaker, quien en su obra titulada Anatomy of an Epidemic: Magic Bullets, Psychiatric Drugs, and the Astonishing Rise of Mental Illness in America (Anatomía de una epidemia: panaceas, psicofármacos y el impactante ascenso de la enfermedad mental en EE.UU.), pone de manifiesto que después de décadas de investigación, los resultados científicos evidencian que la teoría del desequilibrio químico para explicar las enfermedades mentales no se sostiene. Es más, según establece Whitaker, basándose en los resultados de técnicas de neuroimagen en pacientes con trastorno mental en tratamiento farmacológico: "Antes del inicio del tratamiento farmacológico, los pacientes diagnosticados de esquizofrenia, depresión o cualquier otro trastorno pisquiátrico no presentan estos famosos desequilibrios químicos. Sin embargo, una vez que una persona inicia el tratamiento farmacológico, que de una manera u otra abre una llave en la mecánica habitual de la transmisión neuronal, su cerebro empieza a funcionar de manera anormal". Es decir, que es el consumo a largo plazo de fármacos psicoactivos el que da lugar a un daño irreparable en el cerebro, provocando una atrofia cerebral y no al revés (Robert Whitaker y los efectos nocivos de los psicofármacos)."

"A partir de las conclusiones establecidas por todos estos investigadores, la validez del modelo farmacológico que impera en nuestros días para tratar los trastornos mentales es, cuanto menos, muy cuestionable. En contrapartida, y si tenemos en consideración la evidencia científica de los últimos años, la terapia psicológica y, específicamente, la terapia cognitivo-conductual, ha demostrado ser una alternativa más eficaz y económica que los fármacos para el tratamiento de la ansiedad y de la depresión y, a diferencia del tratamiento farmacológico, no supone ningún riesgo para la salud y no presenta ningún efecto secundario adverso. No obstante, seguimos inmersos en un modelo de atención en salud mental excesivamente medicalizado y esta visión biologicista y simplista de la enfermedad mental, impide que se tengan en cuenta otros tratamientos alternativos, que sí funcionan y que, a medio y largo plazo, no suponen un incremento de la carga presupuestaria."

Por cierto, la respuesta a la pregunta del examen era la a).

3 comentarios:

  1. Estoy bastante de acuerdo con la mayor parte de la crítica al modelo psiquiátrico exclusivamente centrado en una psicofarmacología mal entendida y peor practicada, pero eso de que la psicoterapia, sea cognitivo-conductual o lo que sea, carece de efectos secundarios, es bastante discutible, como ya señaló gente más preparada que yo:

    http://postpsiquiatria.blogspot.com.es/2011/11/la-prevencion-cuaternaria-en-salud.html

    Un saludo.

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  2. De acuerdo con la puntualización y agradecido por ella. Artículo de lectura imprescindible, ya lo expresé en su dia. Extraigo del mismo enlace:
    "La psicoterapia no tiene el equivalente de control que ejerce la FDA con los medicamentos. No hay ninguna institución que monitorice de forma sistemática los efectos adversos de las distintas intervenciones psicoterapéuticas y por tanto, han de ser los propios profesionales los que asuman por completo esta tarea. Sin embargo, las páginas dedicadas a la iatrogenia de las psicoterapias en los manuales y tratados de terapias psicológicas son escasas o inexistentes y muchos profesionales sostienen que considerar los efectos adversos de las psicoterapias es innecesario porque se ha demostrado que su eficacia en el tratamiento de los trastornos mentales es evidente y superior al placebo."
    "La psicoterapia puede dañar de múltiples formas: produciendo un empeoramiento de los síntomas, la aparición de otros síntomas o un aumento de la preocupación sobre los síntomas existentes, generando una excesiva dependencia del terapeuta o por el contrario, una reticencia a buscar tratamiento en el futuro, alteraciones en el funcionamiento del individuo o daños a terceros (familiares o amigos del paciente), etc. El origen de todos estos efectos adversos también es múltiple y puede deberse a variables del paciente, del terapeuta o de la interacción paciente-terapeuta, a una técnica psicoterapéutica fallida, o una situación social sin solución"
    "Desafortunadamente nuestra capacidad terapéutica como profesionales de la salud mental es bastante limitada y antes de diagnosticar y prescribir algún tratamiento es preciso reconsiderar con una actitud crítica los beneficios que podemos proporcionar y los daños que vamos a infligir."

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  3. Jordi, como sabes me presenté hace un tiempito al examen de la especialidad. Fue fundamental para aprobar el recordar contestar de forma absolutamente acrítica, es decir, si hay que ir se va, pero ir pa´na´es tontería.
    En la entrada que mencionas en mi blog ya decía algo así como que deberemos ser (los psicólogos) extremadamente críticos con lo que hacemos. Añadiría que el que en que las psicoterapias puedan ser iatrogénicas está la clave para que tengan valor. Algo que se haga como se haga no puede dañar, seguramente tampoco puede ayudar.
    Saludos.

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YO AMO A ALGUIEN CON...¿TDAH? by Jordi Badia