viernes, 18 de mayo de 2012

Hacia el Forum de Sevilla : UN TRABAJO SIN DERROTA

Mercedes Cano Valero, enfermera de la Unidad Infanto-Juvenil de Cádiz, lleva  26 años atendiendo a niños en dispositivos públicos. En 1981 formaba parte del llamado Centro de Diagnóstico y Orientación Terapéutica de Higiene Mental Infantil, para posteriormente incorporarse desde sus inicios a la Unidad Infanto-Juvenil. Refiere que le marcó de manera muy especial  en sus comienzos la posibilidad  que tuvo de  trabajar con un psicoanalista porque le permitió  introducir otra visión. Amante del mar, utiliza el doble sentido de un término marinero “derrota” para describir su trabajo de todos estos años, “inicié mi trabajo sin derrota”, sin una línea trazada en navegación para trasladarse de un lugar a otro. Creo que en esta expresión que nos regala podemos encontrar una muy buena respuesta a la infancia bajo control.   

Carmen Campos, responsable de la  Biblioteca de Orientación Lacaniana de Sevilla, conversa con ella en la siguiente entrevista.

 

En estos años de trabajo ¿has podido observar una evolución en los modelos de intervención? 
Hace 25 años los niños eran atendidos por neuropsiquiatras con formación en adultos. Más tarde, con la reforma psiquiátrica, se intentó introducir un modelo de atención más psicológico–social con un equipo multiprofesional, pero en la actualidad vuelve a imperar el modelo biologicista.
Siento profundamente el escasísimo tiempo y los pocos recursos de los que disponemos. Ya sea por la exigencia y angustia de los padres, de los profesores y maestros, de los “miedos” propagados por los medios de comunicación y los programas de formación sanitarias,  lo cierto es que, cada vez más, los niños y sus padres acuden  a demandar más y más medicamentos para no pensar, pues la inseguridad que todo ello les produce es enorme. Por eso creo que, cada día, se crean, mantienen y controlan de forma alarmante cientos de pacientes y nunca hay tiempo para los más graves y las demandas se cronifican y perpetuán de por vida.
A veces me pregunto por lo que estamos haciendo. Nos estamos quedando  sin  tiempo para escuchar al  niño. Se habla “por” el niño y no “con” el niño. Nos perdemos en coordinaciones entre Salud, Servicios Sociales y Educación, repetimos actuaciones, rellenamos papeles, informes, escalas y hojas de evaluaciones… Y todo ello sin un sentido preciso para los padres y para muchos profesionales. Se realiza un abordaje defensivo, con escaso tiempo y mucha burocracia.
Pero lo cierto es que el niño necesita un espacio propio para poder permitirse dejar suelto ese hilo invisible y silencioso del cual suave  y respetuosamente podamos tirar, ya sea mediante el juego, los dibujos,  la entrevista  con sus padres, etc.
En último Congreso Nacional de Enfermería de Salud Mental, celebrado hace escasamente un mes con la participación de más de 600 profesionales, se vio claro que este colectivo persiste y continúa apostando por un modelo social y de escucha del paciente. Lo que más se repitió en el Congreso fue: “dedicarnos más al paciente y menos al psiquiatra”.

¿Crees que han variado las demandas de atención en relación a diferentes diagnósticos a lo largo de estos años?
Los diagnósticos  cambian pero los problemas permanecen. La industria farmacéutica crea riqueza y esto ha sido aceptado con gran peso por el Sistema Sanitario en general y la Psiquiatría Infantil no se libra de todo esto.
Sabemos que los diagnósticos son un convencionalismo para dar nombres a los problemas, pero cuando se convierten en un fin en sí mismo todavía se crean más problemas.
Sus consecuencias por tanto son un mayor control y el ser precipitadamente diagnosticados y medicados por TDAH  o por problemas de conducta.
Hace años se diagnosticaban mucho las famosas “Disfunciones Cerebrales”, un cajón de sastre para todo aquello que se desconocía. Ahora son los “Trastornos de Conducta” los que van en aumento estadísticamente cada año. Los menores se han convertido en un grave problema social, cuya consecuencias trascienden a las propias familias, para recaer en el vecindario, la escuela, el sistema sanitario o  los Tribunales de Justicia. En palabras del Defensor del Pueblo y del Menor de Andalucía, que es bueno que esté en el Forum, “los poderes públicos se han mostrado incapaces durante años, no solo de reconocer la importancia del problema, sino,  de ofrecer respuestas eficaces al mismo” (Informe sobre menores con trastornos de conducta en Andalucía 2007).

Entonces, ¿te parece que se abusa de determinados diagnósticos o piensas que se dan determinados problemas de forma casi epidémica en la infancia?
En el caso de los niños hiperactivos esto se pone más claramente de manifiesto. Hay mucha facilidad para este diagnóstico, vienen  con él  puesto desde la escuela, o acuden ¡porque creen que lo pueden llegar a tener con dos años de edad! Los  propios padres y sus pediatras piden control y seguimiento, o saben que pueden rellenar las escalas y conseguir el ansiado estimulante para estudiar y no molestar en clase.
En mi Unidad somos conscientes de esto. La medicina ayuda, no cura, pero este diagnóstico podría estar convirtiéndose en casi epidemia, como con los Trastornos de Conducta, la palabra está en la calle y esto le da  forma y demanda.
Como diría el psiquiatra J.L. Pedreira, “el TDAH se constituye, como ante otros cuadros, en un paradigma de globo hinchable, que puede tornarse inmanejable si no se hace con rigor científico, mente y sensatez crítica y prudencia profesional.” Coincido en su concepción de la generación Concerta, o generación Strattera, no sabemos el impacto que causará y es muy preocupante.
La hipermedicalización y la práctica generalizada de la medicina defensiva deben ser analizadas desde la ética. Supongo que de estos temas se hablará en el Forum de Sevilla.
Los niños que atiendo llegan, en su mayoría, tras un proceso diagnóstico y un juicio clínico y,  a veces, tras algunos años de tratamiento. También llegan muchos con indicaciones precisas de lo que tengo que hacer… Cuestiones que, por supuesto, “no discuto”. Pero lo que sí hago es  mi propia valoración, en la que priorizo siempre la relación que puedo llegar a tener con el niño y la familia desde la confianza y el respeto. Si esto no lo consigo, los cambios siempre son más difíciles.
Creo que esta oportunidad que me brindas también es el lugar para comunicar que nunca, en ningún momento, he mirado y me he relacionado con el niño como si estuviera enfermo sino como un sujeto que sufre de forma particular. Estoy segura de que esto lo aprendí, casi sin darme cuenta, del psicoanálisis y me ha ayudado mucho más de lo que soy consciente. Inicié mi trabajo sin derrota alguna, en el sentido marinero y también en no dejar de luchar, sin guías, sin maestro buscando un espacio para mí y para el niño.

Tu formación ha sido muy variada y práctica ¿qué te parecen las aportaciones del psicoanálisis lacaniano?
Cierto, mi formación ha sido muy variada. Mi aprendizaje ha sido muy práctico y sobre todo personal. He leído, estudiado y recibido gran variedad de conocimientos, pero entre ellos nunca he dejado de leer psicoanálisis. Creo que el psicoanálisis abrió el espacio de la escucha, nos sitúa frente a sujetos, no ante trastornos y síntomas tratables, también a la posibilidad lógica de que todo no puede resolverse.
No es casualidad que, desde hace muchísimos años, la cita con la que he iniciado los cursos de formación que he dado sobre Salud Mental Infantil, sea una frase de Maud Mannoni: “Un síntoma no necesita ser suprimido, es preferible comprender su causa inicial, lo que el niño intenta decir con ello de forma ruidosa en un lenguaje sin palabras”.
Considero que  la parte más enriquecedora de este enfoque, es que en lugar de buscar una normativización conductual o en lugar de tratar de obtener niños "en serie", todos estudiosos, obedientes, deportistas, con habilidades sociales, propone que la propia persona sea fiel a su deseo y pueda interiorizar las normas, los valores culturales como una herramienta más de su desarrollo y no como un ideal al que debe llegar por fuerza. Defiende una ética que respeta al niño y al adolescente, con su estructura familiar y personal pero asumiendo siempre que hay algo irreductible, que le hacen único, distinto al resto.

Sé que te has interesado por participar en el Forum que se realizará próximamente en Sevilla, ¿podrías darnos algún argumento por el que crees  interesante para los trabajadores de la Salud Mental acudir a este evento?
En mi opinión el argumento principal tiene que ver con lo mencionado anteriormente del componente ético. El Forum tiene como bandera precisamente denunciar el control al que la población infanto-juvenil se ve sometida desde diversos sectores sociales: el educativo, el familiar y, por supuesto sirviendo a los anteriores, el terapéutico.
Los profesionales funcionamos en numerosas ocasiones como agentes de control social, lo queramos o no, nos demos cuenta o no. Tendemos a justificar ese rol aludiendo a nuestras buenas intenciones, a nuestro afán de ayudar antes que de hacer daño. Lacan combatió durante toda su enseñanza contra esa ética de las buenas intenciones y valoró la ética de las consecuencias, de las responsabilidades, justamente porque respondiendo de nuestros actos podemos asumirlos como propios, en algunos casos, enmendarlos y mejorarlos. El control que en la actualidad se ejerce sobre la infancia roza lo paranoico y su base, su justificación, precisamente está en ampararse en las buenas intenciones.
Es muy cómodo ser curador y cuidador, porque nuestra  sociedad produce cantidades increíbles de enfermedades, el problema está en que reproducimos los intereses de nuestro grupo profesional o del sector sanitario en general y poco hacemos para cambiar las relaciones de poder que generan las enfermedades.
El poder se asocia a la capacidad de ejercer una acción represiva, pero yo propongo hablar de poder en términos de ejercicio de relaciones, con una influencia positiva, como profesionales en contacto directo con los niños y sus familias. Para bien o para mal lo ejercemos.
Poniendo énfasis en estas circunstancias, haciéndolas aún más visibles, se facilitará que los profesionales tomemos responsabilidad respecto a esto, lo cual conllevaría una toma de decisiones basada más en el deseo de preservar el deseo del niño.
Me gustaría añadir un último argumento por el que este evento interesa a los profesionales de Salud Mental: el Forum nos va a permitir, a los que estamos acostumbrados a escuchar las mismas reflexiones y consecuencias lógicas una y otra vez, pensar de otra forma, ver nuestra realidad desde una óptica diferente.
La verdad no puede ser jamás universal, imponer algo así es establecer un dogma inflexible propio de fanáticos, la verdad por tanto es siempre singular e individual. El afán cientificista, que busca una única verdad universal en números e imponerla a todo el mundo, genera eso que se ha llamado "pensamiento único". Y dentro de ese pensamiento único estamos inmersos e intentando sobrevivir los profesionales.
Es por ello que este Forum puede darnos un aire refrescante y ayudarnos a hacer ciencia de la buena, la que nos ayuda a comprender mejor el mundo respetando y utilizando los pensamientos minoritarios que son, al fin y al cabo, los que siempre han posibilitado el progreso.

2 comentarios:

  1. Muy bueno,pero que muy bueno........hace falta más profesinales así de integros .........saludos.
    Mª Carmen

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  2. TDAH: veritat o mentida? M'ha arribat a les mans un article escrit pel Psicòleg-Psicoterapeuta i Psicoanalista Jaume Patuel del qual destaco una sèrie d'afirmacions que, si més no, són dignes a tenir en compte quan parlem del TDAH, malaltia de moda entre els adolescents o entre les seves famílies. http://joseluisregojo.blogspot.com.es/2012/05/tdah-veritat-o-mentida.html

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YO AMO A ALGUIEN CON...¿TDAH? by Jordi Badia