miércoles, 12 de octubre de 2011

Nos hemos convertido en seres neuroquímicos

El sociólogo inglés (Nikolas Rose) afirma que el consumo generalizado de psicofármacos responde a lo que hoy se entiende por vida saludable

Os dejo aquí un fragmento de una entrevista del diario La Nación que he encontrado que vale la pena leer, podéis leerla completa aqui.

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-¿Cómo juega aquí el uso cada vez más extendido de psicofármacos?
-Hoy es rutina en muchas sociedades modificar el humor, las sensaciones y los deseos mediante el uso de drogas psiquiátricas. No las tomamos sólo si sufrimos de desórdenes psiquiátricos graves, sino porque nos sentimos algo deprimidos, o porque queremos hablar en público y no queremos que nos tiemblen las manos, por ejemplo. Hice una investigación sobre el aumento de la frecuencia con que se recetan estas drogas en diferentes regiones. La creencia de que podemos modificar nuestro modo de estar en el mundo actuando sobre nuestra química neuronal se ha vuelto aceptada y rutinaria. La manera en que estas drogas funcionan (pienso en especial en el Prozac y los antidepresivos) ha sido difundida ampliamente. Si uno está deprimido, es porque tiene bajo el nivel de serotonina y el problema pasa a ser cómo elevarlo. Uno puede consumir Prozac pero, si cree en la comida saludable y esas cosas, puede tomar algún remedio basado en hierbas, como el hipérico. O si uno tampoco quiere tomar eso, quizá recuerde que leyó en algún lado que comer chocolate eleva la serotonina. En suma, uno empieza a pensarse a sí mismo y a sus humores en términos neuroquímicos. Este nuevo lenguaje está ahora disponible para nosotros. Nos hemos convertido en seres neuroquímicos.
-Es interesante que, en línea con su concepción del poder, usted no ve esto como fruto de una conspiración de las compañías farmacéuticas sino como una resultante de las influencias de distintos grupos sociales.
-Como nos gusta decir a los sociólogos, es un cuadro complejo. Lo cual no quiere decir que no podamos analizarlo. Algunos colegas creen que toda la culpa es de los grandes laboratorios, y que los individuos son títeres de éstos. Yo creo que es una visión demasiado simple. La industria farmacéutica no podría vender sus productos si no hubiera una demanda, una suerte de espacio problemático que los individuos creen que las drogas pueden resolver. Pero por supuesto que las compañías buscan moldear esa demanda. Una cosa interesante que está ocurriendo es el aumento de grupos de autoayuda, que buscan el reconocimiento de esas patologías. Una de las primeras cosas que las compañías hacen al lanzar un nuevo producto es solventar estos grupos que buscan aumentar el conocimiento de la enfermedad en la sociedad. Hay también luchas internas en estos grupos, especialmente con las enfermedades infantiles más importantes como el autismo o el ADHD (Attention Deficit Hyperactivity Disorder). Algunos padres dicen: "Es un escándalo, mi hijo está siendo discriminado porque sufre de esta enfermedad que no está suficientemente reconocida como tal; necesitamos investigación y acceso a las drogas para tratarla". Y por otro lado hay otro grupo que dice: "Es un escándalo, la gente dice que mi hijo está enfermo y lo quieren medicar, cuando es un chico perfectamente normal, sólo se comporta un poco distinto". Hasta hace poco no había drogas para tratar el ADHD en Italia: algunos grupos veían esto como un escándalo y otros decían que el escándalo era querer medicar a sus bambini . Se pueden tomar posiciones distintas en esta lucha política compleja, pero lo que podemos ver es la emergencia de este paisaje social de luchas sobre la caracterización de estos trastornos psiquiátricos, su base somática, las formas de tratarlos. Aquí hay una lucha política sobre cómo entender el cuerpo y la propia mente.
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YO AMO A ALGUIEN CON...¿TDAH? by Jordi Badia