lunes, 4 de julio de 2011

Tranquilizantes, tranquilidad y la vida misma

Aunque no soy muy amigo de psiquiatras (generalmente los pongo a p...) ya comenté en una entrada anterior que recientemente me topé con dos a los que no he tenido más remedio que respetar por su sentido común pero sobretodo por su integridad. Uno es Jose Valdecasas de quien ya hablamos y otro Miguel del blog más que recomendable Psiquiatria Pitiusa, y autor de la "viñeta" que voy a compartir con todos en esta entrada donde Miguel, como siempre, nos hace reflexionar. Mientras escribía me he dado cuenta de que si yo en mi pequeño mundo he llegado a conocer (aunque sea virtualmente) dos buenos psiquiatras a los que no puedo incluir en mi asociación directa: psiquiatra=malo=peligro, debo deducir que hay muchas posibilidades de que en toda la comunidad psiquiatrica existan muchos más como ellos con una visión no reduccionista de la psiquiatria y que, por lo tanto, todavía quede esperanza...no lo se, solo pensaba en voz alta.
Gracias Miguel.

http://psiquiatriapitiusa.blogspot.com/2011/06/tranquilizantes-tranquilidad-y-la-vida.html




Os narro una viñeta clínica que me ha sucedido hace unas pocas horas.


Mujer en la treintena que acude a urgencias diciendo haber sufrido una insolación. Los síntomas son vagos e inespecíficos. Los compañeros de urgencias hacen un buen trabajo descartando enfermedades y la diagnostican de ansiedad. Le dan un ansiolítico y la mandan a casa.

Al día siguiente vuelve a acudir, iguales síntomas... le dan una explicación sobre la posible insolación, le ponen un suero y la mandan a casa.

Hoy vuelve a acudir, porque aún se encuentra mal.

Al preguntarle su historia la paciente me dice que el segundo día se fue mejor a casa.

- A lo mejor fue porque te tranquilizaron - le digo

- No, no me dieron nada, ningún tranquilizante...

- Ya,....pero a veces las palabras pueden tranquilizar....

- Ahora que lo dices...

Media hora más hablando con ella y vemos un trabajo de 12 horas agotador sin días de fiesta, la familia lejos y sin aprobar su viaje a Ibiza como temporera, ninguna amiga, proviene de un ambiente sociocultural muy alejado al actual...

El tema grave es la asociación de tranquilidad con tranquilizante, de bienestar con unos hipotéticos niveles. Esta paciente no se plantea si está bien o mal. Sabe que le pasa algo y lo atribuye a su bioquímica cerebral.

Ya que el modelo más divulgado dice que la ansiedad es por alteraciones de la serotonina (no demostradas) y el cortisol (no demostradas) y el lactato (no demostradas) y según van las cosas pronto será de los receptores cannabinoides .. Nada tiene que ver con la vida. La ansiedad no surge por la vida,...

Este modelo reduccionista químico ha llegado a ser tan popular entre la población que si se ponen nerviosos no piensan qué les pasa, sólo quieren la pastilla -que ellos creen- mágica. Los médicos saben -y les piden- que no hay que preguntar nada, sólo dar la pastilla. El gobierno sabe -y apoya- que vemos mas pacientes en menos tiempo dando la pastilla.

¿Porque esa equivalencia de salud con medicación, en vez de con bienestar social o con hábitos de vida saludables?

cui prodest scelus, is fecit

3 comentarios:

  1. Hola Jordi!

    una vez más, enhorabuena por el post... sólo quisiera comentar una cuestión al respecto de la ansiedad: efectivamente, no surge por la vida. Forma parte de la vida, que no es lo mismo.
    Me explico. Se trata de un mecanismo innato y de hecho deseable con el que todo ser vivo nace. Parece paradójico que se haga esta afirmación, pero lo cierto es que necesitamos de la ansiedad para sobrevivir. Literalmente.

    Los mecanismos de la ansiedad son los que se activan ante una situación de peligro: el procesamiento de la información es mucho más rápido, así como la tasa cardíaca y la frecuencia respiratoria,...todo ello nos ayuda a responder ante una situación que podría resultar nociva para nosotros o para nuestro entorno con enorme radidez, de tal forma que de carecer de este mecanismo, no podríamos responder con tanta prontitud.

    Se suele poner el ejemplo de la madre que podría levantar un coche si viera que su hijo iba a ser atropellado...yo no sé si tanto, pero si me lo permites, voy a contarte una anécdota personal.

    Hace un año y medio (más o menos) nos mudamos a una nueva casa. Mi hijo pequeño por aquel entonces (ahora, el mediano ;-)) tenía unos 18 meses. Yo intentaba poner la lavadora nueva, pero no había forma. Funcionaba, pero no cogía el agua.¿Qué sucedía? algo tan simple como que los fontaneros no habían dejado abierta la llave de paso del agua hacia la lavadora. Cuando la abrí, tanto había estado "succionando" la lavadora en vacío, que el tambor se llenó de agua, pero no me había dado cuenta, me percaté sólo cuando abrí la puerta de la lavadora... ¡nunca vi salir semejante cascada de agua de un tambor! El peque estaba jugando en el suelo a 1 metro y medio de la lavadora, me di la vuelta, lo cogí y lo llevé a la sala. Volví a recoger todo el agua. Cuando terminé, fui a la sala para cambiar al peque, pensando que estaría el pobre pingando... pero resultó que ¡no se había mojado ni un pelo! Le cogí de una forma tan sumamente rápida, que al niño no le había ni rozado esa tromba de agua que había inundado toda mi cocina. Eso fue gracias a mi mecanismo de ansiedad.

    Se empieza a manifestar como un problema cuando empezamos a percibir situaciones que inicialmente no suponen una amenaza como potencialmente peligrosas, y eso se materializa en interacción con la cultura.

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  2. Muchísimas gracias por tus amables palabras Jordi.
    Afortunadamente Jose y yo no somos rara avis en la psiquiatría. Hay muchos psiquiatras con capacidad de escuchar a los pacientes. De hecho existen hasta asociaciones, -como Sepypna, ASMI, Adisamef,...- desde donde se defiende que la psiquiatría es algo más que pastillas.
    Reitero el agradecimiento por tus amables palabras; siempre es un placer aparecer en tu blog.
    Un abrazo.

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  3. Gracias Sonia por tu aporte al blog, ¡impresionante anécdota! , como ya dije siempre un ejemplo hace comprenderlo todo mejor.
    Miguel: al contrario, gracias a tí y de veras que me alegro que no seais los únicos, he visitado las asociaciones que me comentas y veo lo que dices (además de haber encontrado material que me servirá para futuras entradas.
    Un abrazo.

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