domingo, 13 de marzo de 2011

Educando niños zurdos

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Ser zurdo es mucho más que usar tu mano izquierda más que la derecha. Es un don que por nada del mundo se debe tratar de cambiar. Los zurdos no son torpes ni pretenden hacer todo mucho más complicado; sólo viven en una sociedad que los ignora y antes los perseguía.




Problemas como el corcho que se queda en la botella, las tijeras que no cortan bien, las cuerdas de la guitarra están colocadas al revés, los pupitres universitarios, entre otros, son situaciones que se repiten con frecuencia.

Los zurdos no tienen nada fácil en un mundo en el que todo está pensado y hecho para la mayoría diestra. Quienes tienen su mayor habilidad en la mano derecha no se topan con la misma cantidad de obstáculos que, a diario, deben superar los que operan mejor con su mano izquierda.

Los zurdos, muchas veces, deben luchar contra las barreras que la sociedad les impone. Pero no solamente tienen dificultades físicas, sino que, además, son considerados como verdaderos “fenómenos”, casi como bichos raros que todo lo hacen al revés y de la manera más difícil.

En la casi totalidad de los idiomas derecho o diestro es sinónimo de correcto, justo, recto, hábil, listo, es decir, cualidades positivas. De izquierdo o siniestro no se puede decir lo mismo, ya que en los diccionarios significa también torcido, no recto, viciado, infeliz y hasta funesto.

Si alguna vez un zurdo, de los que tienen la suerte de seguir siéndolo, nos llama la atención por su torpeza se debe, sin duda, a que los elementos están contra ellos: las tijeras, los abrelatas, los pela papas, las máquinas de coser, las herramientas, los cuchillos, etc…

Afortunadamente en la actualidad estos problemas van disminuyendo debido a una mayor conciencia social sobre el desarrollo de las minorías. Hoy existen productos especiales y gran cantidad de literatura e información sobre la naturaleza de los zurdos. Incluso, grandes mitos se han propagado sobre las habilidades intelectuales y creativas de los que dominan más su lado izquierdo.

El hemisferio cerebral izquierdo (CONTROL lado DERECHO) controla el discurso, lengua, escritura, lógica, matemáticas, ciencia; aquí ésta el modo de pensamiento lineal. El hemisferio cerebral derecho (CONTROL de la MANO IZQUIERDA) controla la música, arte, creatividad, opinión, emociones, genio; aquí está el modo de pensamiento holístico.

Esta dominación del cerebro hace a los zurdos ser pensadores probablemente más creativos y visuales que a los diestros. Esto es apoyado por un mayor porcentaje de lo normal de zurdos en trabajos y profesiones como la música y las artes en general.

Los zurdos también son, generalmente, mejores en la percepción y el pensamiento tridimensional, generando, por ejemplo, a más arquitectos zurdos de lo normal. Los zurdos son también bastante buenos en la mayoría de los deportes de pelota por una mayor coordinación entre mano y ojo. Educando niños zurdos

Los niños zurdos necesitan tolerancia y paciencia por parte de sus padres y profesores, no basta con dejar que se las arreglen solos con su mano izquierda, hay que acostumbrarlos de a poco a enfrentarse con todas las tareas y quehaceres pensados para los diestros, partiendo por una de las primeras herramientas: las tijeras de punta redonda para niños.

Para un niño zurdo el trabajar con una herramienta para diestros causará frustración por la incomodidad y mal rendimiento, los padres deben preocuparse ya que estos problemas se solucionarían si el niño usa tijeras para zurdos, con lo cual el niño recuperará la confianza en si mismo.

Hay otras tareas que no requieren herramientas y que serán difíciles para el niño de desarrollar si no es guiado correctamente, por ejemplo atarse los cordones ya que deberá aprender a hacerlo al revés que la mayoría diestra.

Cuando nacen, los niños son ambidiestros, pero una tendencia suele manifestarse en un periodo corto de tiempo. A los dos meses se empieza a producir un reparto de responsabilidades entre la mano de trabajo y la mano creativa, pero solo a partir del tercer año se puede afirmar con algún grado de seguridad que un niño es zurdo. Pero existe un periodo comprendido entre los tres y los siete años denominado periodo de quirilancia, más conocido como ambidiestrismo. Para comprobarlo lo antes posible hay que observar a los niños con atención en las actividades que realizan (pintar, asir y tomar cosas, comer, hacer fuerzas, etc..). Ser zurdo, no se refiere solamente a la mano, sino también la pierna, ojo y oído que no deben ser dejados de lado.

Es durante la quirilancia cuando ambos hemisferios cerebrales son equipotentes, lo que quiere decir que aún no hay dominio de ninguno de ellos. En este momento se está realizando un proceso normativo de maduración que definirá la preferencia, es en esta etapa, donde algunas maestras o padres de familia que piensan que lo están haciendo muy bien facilitan la utilización del lado derecho sobre el izquierdo. Ésta es una actitud errada, porque es en este momento cuando el niño debe determinar su preferencia manual.

Cuando son obligados a usar la derecha, muchos de estos niños se convertirán en zurdos encubiertos. En otras palabras, personas con problemas de lateralización y que muchas veces son tratadas como si fueran disléxicas, cuando en realidad lo que tienen son dificultades de lateralización. Cuando se detecta que un niño es zurdo contrariado, no existen soluciones mágicas ni inmediatas. Se debe tomar en cuenta que éste no empezará a escribir con la mano izquierda, sobre todo si tiene entre 8 y 10 años, aunque debe permitírsele compensar el problema adiestrándolo en el manejo de la mano derecha.

La prueba de Oseretsky es la que puede ayudar a determinar cuál es el nivel de preferencia en el ojo, oído, mano y pie. Ésta es una prueba neuropsicológica realizada en el consultorio de un psicólogo y que toma una, dos y hasta tres sesiones. Consta de una serie de ejercicios, donde el niño o el adolescente tiene que ir definiendo sus preferencias.

La prueba, además de evaluar la lateralidad, detectará los procesos que no fueron consolidados y que están dando lugar a perturbaciones a nivel escolar.

Un deficiente rendimiento académico puede ser una señal de alerta para que los padres se den cuenta de que algo no está funcionando muy bien en el niño o el adolescente.

Una vez que se aplica la prueba y se obtienen los resultados, el psicólogo establece una línea de base y puede comenzar algún tipo de tratamiento para reducir el problema. Para ello, tendrá que trabajar con la familia y con el colegio al que asiste el afectado.

Los maestros deberían informarse desde un principio si hay niños zurdos en el grupo, para prestarles atención y ayuda: ubicarlos en el lugar correcto (siempre a la izquierda de su compañero de banco) para que la luz le llegue siempre desde el lado derecho; darle facilidades y procurar que use las herramientas adecuadas.

Existen algunos tests o pruebas complementarias que nos facilitan la posibilidad determinar en cada parte simétrica del cuerpo, la que domina.

El niño debe tener claro que no es anormal o posee alguna enfermedad y no tiene porque recibir bromas de sus compañeros. Una vez superado todos esos escollos, el niño funcionará y trabajará correctamente con su mano.

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