domingo, 13 de febrero de 2011

Pastillas para los más chicos

Fuente: http://www.eldia.com.ar/ (los articulos estan referidos a Argentina, pero creo que se ajustan tambien a la realidad de nuestro pais).

Chicos con depresión, chicos medicados. Esta ecuación hace tiempo que preocupa a varios docentes, pediatras, psiquiatras y psicólogos especializados en infancia y adolescencia, muchos de los cuales firmaron hace poco un documento en el que alertan sobre la gravedad de estigmatizar y unificar a un montón de chicos distintos con un mismo diagnóstico: Trastorno por Déficit de Atención (ADD).




"Asistimos a una multiplicidad de diagnósticos psicopatológicos y de terapéuticas que simplifican las determinaciones de los trastornos infantiles y regresan a una concepción reduccionista de las problemáticas psicopatológicas y de su tratamiento", dice el documento, que fue enviado a los ministerios de Salud y Educación y que asegura que hay 200 mil alumnos medicados, el 2,5 por ciento de los 8 millones que cursan actualmente el nivel primario y medio en el país.
El Déficit de Atención, hay que decir, generalmente es contrarrestado con medicación. Y la medicación que se da en estos casos, la Ritalina, es peligrosa y requiere receta por triplicado. La droga base es el metilfenidato, un estimulante muy de moda entre los universitarios en los años setenta y que hace que mientras dure el efecto el chico esté hiperconcentrado.

Para muchos especialistas, el llamado Déficit de Atención se transformó en una bolsa de gatos, y existe en la actualidad una tendencia a homogeneizar en lugar de identificar. Atrás de estos chicos "que se portan mal", se explica, puede haber situaciones de duelo, violencia doméstica, mudanzas, divorcios. Y en lugar de indagar en el problema, de interpretarlo, de analizarlo, se lo tapa con pastillas.

Desde que el documento elaborado por los especialistas aterrizó en el Ministerio de Salud, hay que informar, se formó una comisión especial para analizar el tema, al tiempo que la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos) acaba de sancionar la Disposición N°2123, mediante la cual estableció que los prospectos de las especialidades medicinales indicadas para el tratamiento del ADD deberán incluir un nuevo texto de indicaciones, precauciones, contraindicaciones y advertencias.

Muchos docentes diagnostican sin saber

El aumento de los casos de niños en edad escolar que son derivados por el Síndrome de Déficit de Atención (ADD) en todo el país para un tratamiento farmacológico preocupa a pediatras, psicólogos, psicopedagogos y psiquiatras quienes piden mayor control por parte del Estado. Y las voces que levantan las banderas de la alerta se oyen cada vez más.


"Alertamos varias veces sobre el incremento de sobrediagnósticos de ADD en niños en edad escolar y preescolar por parte del personal docente y, como consecuencia de ese hecho, de la sobremedicación de metilfenidato (la droga empleada en esos casos) en los niños", se denunció recientemente desde la Sociedad Argentina de Pediatría, cuyas autoridades reconocieron que se está "ante un problema grave y del que son concientes la mayor parte de los profesionales de la psicología y muchos pediatras y neurólogos".

Por su parte, desde la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires se opinó que el fenómeno "responde a la tendencia de encuadrar al chico dentro de lo que exige el sistema mediante la medicalización de la infancia y obedece a una corriente norteamericana que beneficia a los laboratorios y que en la actualidad es resistida por los especialistas europeos".

Según relatan los especialistas, muchos docentes y personal de gabinete de algunos colegios diagnostican sin estar facultados y los padres ven en esta opción de tratamiento la resolución de un aspecto sensible para ellos: "los miedos ante el éxito o fracaso de sus hijos y al riesgo de quedar excluidos del sistema".

Desde el Centro de Terapia con Enfoque Familiar, en tanto, se asegura que "la falta de atención es un síntoma que puede aparecer por distintos motivos o responder a distintos cuadros clínicos, por eso, tratarlo como si respondiera a una sola causa no es más que una aberración. Existen trastornos de desarrollo neurológico que originan hiperactividad, comportamiento impulsivo y problemas de atención y se indica un tratamiento psicotrópico pero no es el caso de la mayoría de los chicos. Los laboratorios mandan cartillas a los colegios para crear la demanda de psicofármacos".


Alarma el crecimiento de chicos mal medicados que van a clase



Jano tiene once años y es el mayor de tres hermanos. El año pasado, sus padres fueron llamados por la directora del colegio para decirles que el chico tenía serios problemas de conducta. "En realidad nos dijo que era muy probable que tuviera el Trastorno por Déficit de Atención -cuenta Ana Laura, su madre-. Ahí decidimos hacer una consulta con un psicólogo para que nos orientara sobre lo que teníamos que hacer". Luego de seis meses de consulta, el profesional concluyó un diagnóstico que lejos estaba de coincidir con el de la docente: lo que el chico tenía, dijo, era un poco de tristeza y nada más. "Y nos aseguró que lo peor que se podía hacer era medicarlo como si tuviese un trastorno -explica Ana Laura-. Si lo hubiésemos hecho, lo único que habríamos logrado hubiese sido tapar la tristeza de Jano. Pero de ninguna manera solucionarla".


Aunque ahora Jano sigue en el mismo colegio -uno de la zona céntrica de la Ciudad-, sus padres toman con pinzas cada llamado que les hacen desde el gabinete de psicopedagogía de la escuela. Y tal vez razón no les falta: cada vez son más los especialistas que alertan sobre los riesgos de diagnosticar sin conocer a fondo los problemas del chico, algo que se viene dando en muchos colegios y que, hace apenas unos meses, obligó a que más de mil pediatras, psicólogos, psicopedagogos, neurólogos y psiquiatras firmaran un documento en el que expresaban su preocupación por la tendencia de estigmatizar y unificar a un montón de chicos distintos con un mismo diagnóstico: Trastorno por Déficit de Atención (ADD).

Según el documento, que fue presentado en los ministerios de Salud y Educación, en la actualidad se asiste "a una multiplicidad de diagnósticos psicopatológicos y de terapéuticas que simplifican las determinaciones de los trastornos infantiles y regresan a una concepción reduccionista de las problemáticas psicopatológicas y de su tratamiento".

Concretamente, este grupo de profesionales asegura que hay 200 mil alumnos medicados, es decir el 2,5% de los 8 millones que cursan actualmente el nivel primario y medio en el país. "A veces los docentes diagnostican con una liviandad que asusta", dispara Mariel Branco, psicóloga especializada en adolescencia y para quien actualmente se está "ante un problema demasiado grave".

La tendencia a diagnosticar proviene según muchos especialistas de las corrientes reduccionistas norteamericanas, a veces productivas para contrarrestar ciertas patologías pero, en ocasiones, demasiado simplistas y encubridoras del problema de fondo. El DSM IV, por caso, es un manual creado en los 90 por psiquiatras de EE.UU. que explica distintas patologías de modo que cualquiera las pueda entender. "El manual puede tener algunos conceptos interesantes -opina Branco-, pero también genera que cualquiera se anime a etiquetar a un individuo con términos tales como panic attack, TOC o bipolar. Muchos docentes hablan así, y Pedrito o María pasan a ser un TOC, una bipolar o un simple ADD".

Algo parecido es lo que opina la psicopedagoga platense María Cecilia Traversa: "La facilidad con que se recomienda medicación atenta contra el derecho de la persona de ser atendida en su verdadera necesidad. La medicación adormece la función cerebral pareciendo que cura el síntoma, pero no contribuye al desarrollo de la persona y puede ser muy perjudicial a futuro si se trata de niños"

Para la especialista, además, la existencia de muchos chicos medicados "debe ser advertida para que no afecte a los que deberían ser atendidos con otros recursos menos invasivos y seguramente mas eficaces. Es decir, que no sean víctima del consumismo farmacológico".

Actualmente hay varios cuestionarios que circulan por los colegios. Se pregunta sobre la conducta de los chicos, se suman los puntos de las respuestas y así surge el diagnóstico. Las preguntas son del tipo "¿El chico está como en la luna? Si la respuesta concluye en un ADD, en la mayoría de los casos el paso siguiente es la medicación. Y la medicación que se da en estos casos es tan peligrosa que requiere receta por triplicado, como la morfina.

La más común es la Ritalina, cuya droga base es el metilfenidato. "Hay una tendencia a homogeneizar en lugar de identificar -asegura Branco-. Detrás de un chico que se porta mal o no presta atención en clase, muchas veces, puede haber situaciones de duelo, violencia doméstica, mudanzas, divorcios. Y en lugar de profundizar en el problema y tratar de entenderlo, lo único que se hace es taparlo con pastillas".

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