miércoles, 9 de febrero de 2011

LATERALIDAD, FALLAS EN LOS HEMISFERIOS DEL CEREBRO

Regina Reyna

Fuente : http://www.saludymedicinas.com.mx/
Si un proceso de maduración que debe ser resuelto en la infancia no se logra como es debido, derivará en un trastorno neurológico que se arrastrará por el resto de la vida, como sucede con la llamada lateralidad, que afecta el entorno de paciente, incluyendo a su familia, trabajo y autoestima.



Aproximadamente a los tres años de edad un chico suele mostrar una mano preferente con la que realizará sus tareas principales, después de que ha probado ambas en numerosas ocasiones, de ahí que pueda parecer que la mayoría de los niños son ambidiestros. Hacia los cuatro años se establece la preferencia de una mitad del cuerpo sobre la otra, y a los 7 años esta decisión se solidifica y el pequeño optará, además de la mano, por un ojo, oído, pierna y pie prioritarios.

A este fenómeno se denomina lateralidad homogénea, y se le adhiere el apelativo diestra cuando es el lado derecho el elegido y siniestra cuando es el opuesto (izquierdo). Pero no es raro que el predominio de la mano, ojo, oído o pie no se sitúe en el mismo lado del cuerpo, por ejemplo, mano diestra y pie zurdo, lo que han definido los especialistas como lateralidad cruzada, y que al parecer sufre 30% de la población.

Ahora bien, esta indefinición por un lado dominante tiene su origen en el cerebro, y si no se resuelve a edad temprana puede afectar el desarrollo de la intelectualidad del individuo, así como su autoestima, por el resto de sus días; ¿qué hacer entonces?

Derecha e izquierda

La inteligencia y capacidad de aprendizaje y juicio residen en los dos hemisferios cerebrales -izquierdo y derecho- del cerebro, que ocupan casi por completo la bóveda craneana y en cuya superficie (o corteza) se almacena la mayoría de la información. Cada hemisferio cumple diferentes funciones e influye directamente en el desempeño corporal del lado opuesto, es decir, el derecho rige la mitad izquierda del cuerpo, y viceversa. La comunicación de ambos hemisferios se realiza a través de denso haz de fibras nerviosas llamado cuerpo calloso, que es ligeramente más grueso en la mujer, lo que le permite mejor intercambio de información.
Cada hemisferio realiza funciones concretas, de manera que el izquierdo ejecuta preferentemente las funciones lógicas o matemáticas, y rige lenguaje y escritura, mientras que el derecho comanda predominantemente las acciones emocionales y creativas. Es debido a esta especialización funcional hemisférica que los zurdos son considerados más sensibles e imaginativos, ya que cuentan con un cuerpo calloso más consistente, grueso y fibroso, gracias al cual la comunicación entre ambos hemisferios cerebrales se realiza con mayor precisión y celeridad.

Ahora bien, cuando el intercambio de información nerviosa entre los hemisferios es inadecuado, produce lo que los especialistas en anatomía y comportamiento del cerebro (neurólogos) llaman lentificaciones y bloqueos, que queda de manifiesto en el bajo rendimiento escolar en niños y adolescentes, por falta de concentración, lentitud en la compresión, mala letra y deficiencias en lectura y cálculo numérico, e incluso en lenguaje. En muchos casos son tachados de flojos y holgazanes por baja productividad intelectual.

Pero el problema en los chicos no queda ahí, pues es entendible que se afecte su autoestima y que haya ansiedad, estrés, agresividad, nerviosismo, insomnio, tics nerviosos, tartamudez, dislexia (dificultad para comprender la forma escrita del lenguaje) y depresión.

Al paso del tiempo...

Si bien un refrán asegura que "el tiempo lo cura todo", éste no es el caso. Es de destacar que el deficiente intercambio de información entre hemisferios afecta al intelecto como lo hemos señalado, pero igualmente interfiere en las actividades motrices, es decir, desplazamientos y movimientos musculares. Así, no es raro que niños y adolescentes sean torpes, con mala coordinación y sin capacidad para mantener el ritmo, a diferencia de quienes no presentan esta anomalía cerebral y que son más fuertes, rápidos y ágiles, con la facilidad de aprender nuevas destrezas y de probar y disfrutar su organismo.

Bien, pues estos trastornos psicomotrices se incrementan con el paso de la edad, de manera que en un adulto son más notorios los errores en el desplazamiento y en la coordinación para efectuar ejercicios, lo que en algunos casos se hace patente al caminar, pues el cuerpo se inclina ligeramente hacia alguno de los costados. Igualmente son característicos los problemas de lenguaje, dificultades para hacerse entender y la falta de atención y memoria.

Ahora bien, cabe destacar que este tipo de conflictos dañan considerablemente la autoestima del paciente y que por ello tendrá obstáculos para desarrollarse normalmente en la sociedad, pero eso no quiere decir que esté afectado de sus facultades mentales, y que quien por ignorancia ha hecho avanzar el problema hasta estas alturas es tanto o más inteligente como cualquier otro, pero su ejecución es un poco más lenta.

Es común que la atención a este problema se oriente a las manifestaciones secundarias, las de índole psicológica (depresión, agresividad, entre otras), dejando de lado el aspecto motriz, que es igual o más importante. Los especialistas recomiendan terapias físicas en las que se pueda desarrollar esa destreza oculta para que el cerebro (en concreto sus hemisferios), lo reconozcan, a través de ejercicios físicos de coordinación, como natación, jogging de bajo impacto, bicicleta o baile, entre otros.

La terapia, no importa a la edad en que se lleve a cabo, es muchas veces complementada con la indicación de resolver problemas de razonamiento, tanto de comprensión de lectura como numéricos, rompecabezas, mecanos y más.

Por otra parte, la lateralidad suele confundirse frecuentemente con dislexia, sobre todo en el adulto, por lo que algunos terapeutas recomiendan que el afectado vuelva a aprender a leer y escribir, es decir, se trata de un reaprendizaje, pero adecuando el ritmo a la edad del paciente.

Finalmente, el adulto mayor tendrá que reaprender más cosas que redundarán en superar los problemas de lateralidad, principalmente los vicios acarreados por falta de atención, entre los que se pueden mencionar:

Sueño. Dormir las horas suficientes para que el cerebro tenga el descanso que necesita.
Respiración. Si el oxígeno llega a la sangre con facilidad, las funciones cerebrales serán más eficientes.
Alimentación. Si ésta es equilibrada y completa, el rendimiento intelectual será óptimo.

Si por no saber de qué se trata hemos vivido con problemas de lateralidad por muchos años, estamos a tiempo de corregirlos y aprender nuevas cosas, las que la vida nos ha guardado y que ahora podemos disfrutar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Todos los comentarios son bienvenidos independientemente de la conformidad del autor de este blog con las opiniones que se expresen en ellos. Serán moderados solo para evitar repeticiones o spam, nunca para censurar opiniones. Gracias por participar en el blog.

Licencia de Creative Commons
YO AMO A ALGUIEN CON...¿TDAH? by Jordi Badia