sábado, 27 de febrero de 2010

EL INFORME MERROW

Testimonios de niños que toman ritalina.


Este video es un resumen de un reportaje hecho por Jonh Merrow para una asociación americana de padres llamada CHADD partidaria del tratamiento farmacologico. Parece ser que muchos de sus miembros se quedaron de piedra al ver los resultados, no me extraña. Son testimonios en primera persona de niños y adolescentes que toman Ritalin.


lunes, 22 de febrero de 2010

LA VIDA DE UN HIPERACTIVO

Por Isabel Navarro



La vida de un niño hiperactivo está llena de frustraciones. Siente que hace todo mal: o llega tarde a clase, o ha hecho tres ejercicios que no eran los que debía, o no puede controlar la emoción que trae del partido de fútbol y empuja en la fila, o cree que va a tener un ocho pero saca un tres, o molesta, o se entromete, o se equivoca, o se anticipa, o pisa todos los charcos sin control, sin querer y sin medir las consecuencias, «Mi hijo se ha pasado su vida en los pasillos. Los compañeros se metían con él, también los otros padres, y los profesores lo castigaban sin recreo y sin excursiones —explica Adela Tortosa, madre de un chico hiperactivo de 17 años—. Hemos pasado por u colegios, cuatro de ellos fuera de España, y lo único que buscábamos era que alguien advirtiera que mi hijo no era un cafre ni un maleducado ni un hijo de puta. Buscábamos sólo un poco de comprensión para un niño con dificultades.»

Se calcula que entre el tres y el seis por ciento de la población escolar sufre un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), un estigma que, en ocasiones, se aplica como sinónimo de fracaso y un futuro de drogadicción, accidentes de tráfico y embarazos prematuros.

Sin embargo, este supuesto destino fatal entra en contradicción con casos como los de Michael Phelps, Fernando Verdasco o Luis Rojas Marcos, en su infancia hiperactivos y hoy hombres de éxito, que han abierto un debate sobre si el TDAH significa una vida de limitaciones o puede tener su lado positivo.


«La sintomatología del TDAH mejora con la edad —afirma Isabel Orjales, especialista en el trastorno y profesora de Psicología de la UNED—. Un niño con trastorno de déficit de atención que llega mínimamente sano y preparado a la edad adulta tiene muchas posibilidades de adaptarse y compensar los síntomas del trastorno eligiendo una profesión para la que el ser caótico, impulsivo y compulsivo sea una ventaja. Un TDAH puede no tener precio como creativo publicitario: genera más ideas que nadie y tiene una visión diferente de las cosas. Ahora bien, si la campaña depende de él, quizá no se cumplan los plazos ni los presupuestos, así que debe apoyarse en colaboradores.»

En Estados Unidos, un estudio reciente ha encontrado que al 3 por ciento de los pequeños empresarios se les diagnosticó TDHA en su infancia. Sus rasgos hiperactivos los han ayudado a ser mejores comunicadores, a tener más capacidad para resolver problemas y a soportar sin dolor de cabeza los viajes transoceánicos. Y es que, según Orjales, las dificultades para someterse a las normas y a los horarios, combinado con su energía y su capacidad de iniciativa, puede llevar a que muchos afectados decidan crear su propia empresa.

Otros, sin embargo, sienten que sólo pueden funcionar en empresas con una estructura rígida de funcionamiento que los ayude a organizarse. En busca de versiones alentadoras de lo que, hasta ahora, se había catalogado exclusivamente como un problema psicológico y neuronal, el divulgador científico Tom Hartman ha creado la’teoría del granjero y el cazador, según la cual el TDAH fue originalmente un modelo comportamental que dotaba al cazador de ventajas comparativas respecto de sus congéneres, tales como un temperamento incansable, enérgico, explorador, sensorialmente hipervigilante y rápidamente predispuesto a huir o a plantar cara y enfrentarse frente al peligro. Estas características, según Hartman, habrían resultado biológicamente valiosas antes de que la agricultura modelara hábitos de vida sedentarios entre los humanos, que desaprueban la inquietud y la impulsividad. Sin embargo, el doctor Fernández Jaén, jefe de la unidad de Neurología Infantil de hospital Quirón, en Madrid, considera estos argumentos una barbaridad: «Sobre todo porque para cazar hace falta ser previsor, sigiloso y trabajar en equipo, mientras un TDAH se lanzaría a por el animal a pecho descubierto. Un trastorno como éste no le da un plus a nadie, pero eso no significa que un hiperactivo sea incapaz de ser un gran matemático. No son discapacitados ni hay que tratarlos como tales: tienen una dificultad sobre la que hay que trabajar y que se debe compensar».

Muchos no llegan a mostrar su potencial porque no pasan el filtro escolar. ”A un hiperactivo le es más fácil sacar una carrera que sobrevivir a la secundaria”

Miguel tiene 18 años y es paciente del doctor Fernández Jaén desde los 13, cuando le diagnosticaron un TDA (sin hiperactividad asociada). Cada mañana toma un café con leche y su dosis diaria de Concerta, un fármaco que lo ayuda a concentrarse y que le permitirá, dic, terminar la carrera de Ingeniería Aeronáutica. «1ner TDA implica que debes esforzarte más —comenta Miguel—. ‘Ibngo mucha dificultad para prestar atención a cosas que no me gustan, pero si algo me encanta, como la física o la electrónica de la comunicación, no me cuesta concentrarme.

Si tú quieres, puedes: eso es lo que me han inculcado mis padres.» ¿Cómo es posible que un chico con dificultades de atención pueda estudiar Ingeniería Aeronáutica? «Porque el trastorno dificulta la realización de unas habilidades determinadas, pero no incapacita para otras para las que los hiperactivos están quizá muy capacitados. Por eso podemos verlos en unos momentos tan ‘concentrados’ en un tema y en otros absolutamente dispersos, incapaces de centrarse en un estímulo. »

El problema es que muchos chavales con TDAH no llegan a mostrar sus habilidades porque se quedan atascados en el filtro escolar. Sin embargo, según-Isabel Orjales, es muy posible que encuentren más fácil estudiar una carrera que haber ‘sobrevivido’ a la secundaria: «En la universidad, su asistencia irregular no está penalizada, a nadie le importa que utilice apuntes fotocopiados para el estudio y, aunque sigan teniendo problemas de atención y memoria, les resulta más fácil perseverar en el estudio de materias que han elegido. Además, la mayor parte de las veces, la nota depende de un único examen (muchos hiperactivos son capaces de aprobarlo con un trabajo intenso de última hora), no como en el colegio, donde se exige un rendimiento más homogéneo y continuado. Y para los que tienen problemas para expresarse organizadamente por escrito, los exámenes tipo test, más frecuentes en la universidad, les resultan más sencillos». Y es que, según Adela Tortosa, el apoyo de la escuela es vital para que un hiperactivo salga adelante: «Los TDAH son incapaces de elegir, se bloquean y los ayuda mucho algo tan sencillo como que en un examen de matemáticas les den cada problema en una hoja. Para ellos, todo lo que puedan hacer oralmente o tipo test, siempre mejor que por escrito)).

Para un hiperactivo es muy importante conseguir la experiencia de que hay algo en la vida que hace bien, tanto como entrenar aquellos aspectos en los que tiene dificultades. «Al igual que los niños con la autoestima baja —explica Isabel Orjales—, los TDAH no quieren hacer nada por miedo a fracasar, pero si son buenos en algo, no quieren dejar de hacerlo.)> Al igual que Phelps, son competitivos porque necesitan medallas y se entregan con pasión a aquellas tareas en las que pueden conseguir el aplauso de un profesor, de un monitor o un padre. « Son muy dependientes emocionalmente. En edades en las que un niño ya se siente satisfecho con el dibujo que ha hecho, el hiperactivo necesita levantarse y enseñárselo a su profesor: busca desesperadamente la aprobación de los demás.) Lo cierto es que muchos hiperactivos tienen una energía desbordante que puede canalizarse a través del deporte, pero eso no significa que vayan a convertirse en deportistas de élite.

«Cada TDAH es diferente y hay que escuchar muy bien cuáles son sus preferencias —sugiere la psicóloga—. Si lo llevas a una clase de natación con otros 15 chicos, quizá sienta el mismo estrés para sujetarse a sí mismo que en el colegio. A veces es preferible que vaya dos veces al mes, pero esté solo, o que estudie un idioma raro y pueda ser el mejor porque no tiene competencia.>) Y es que muchos expertos también hacen hincapié en que modelos como el de Verdasco no deben crear falsas esperanzas. «Redefinir el TDAH como un don sería un error —dice Natalie Knochenhauer, fundadora de la organización americana ADHD Aware y madre de cuatro niños hiperactivos—. No puedes tener una discapacidad que necesita adaptación en la clase y, al mismo tiempo, decir que tienes suerte. Hay miles de niños ahí fuera luchando por salir adelante con TDAH y no podemos engañarles ni contarles un cuento de hadas. Sinceramente, creo que Michael Phelps es un gran nadador con TDAH, pero no un gran nadador porque tiene TDAH.» «El reto —añade Isabel Orjales— es que lo que hoy consideramos un trastorno en un niño porque tiene unos síntomas que provocan desadaptación, en el futuro se consideren simplemente rasgos de su personalidad: un ‘ya sabes cómo es Paco...’. Hay que dar a los TDAH el mensaje claro de que tienen una diferencia, no una enfermedad, y que Michael Phelps es sólo uno de los miles de niño: con hiperactividad que se han convertido en adultos de éxito. )) •

Para un hiperactivo es muy importante saber qué hace bien en la vida. El miedo a fracasar lo inhibe, pero si es bueno en algo, no quiere dejar de hacerlo

MICHAEL PHELPS

EL INCAPAZ MÁS CAPAZ En su niñez, el nadador más veloz de la historia suspendió todas las asignaturas, sufrió acoso escolar y, a los nueve años, le diagnosticaron TDAH y empezó a tomar Ritalin. Pero un año después ya era uno de los mejores nadadores de su edad: incapaz de estar sentado en clase, pasaba tres horas quieto esperando para competir con 15 años fue a sus primeras Olimpiadas, en Sídney (en la foto). El resto —16 medallas olímpicas— es historia conocida. Lo que más admira su madre en él es su capacidad de concentración: «Su mente es como un reloj —dice—. Si en los 200 mariposa necesita hacer los primeros 50 metros en 24.6 segundos para batir el récord, lo consigue».

TED TURNER

“EL COLEGIO ER UNA CARCEL PARA MI” «Yo era un chico muy enérgico. Me pasaba el día en el arroyo, junto a la calle: levantaba las piedras para coger escarabajos y cangrejos, que luego me llevaba a casa’>, recuerda el fundador de la CNN. A los cuatro años de edad, sus padres lo dejaron en un colegio interno. «Era como una prisión para mí.» En adelante, su hiperactividad se concentró en los medios de comunicación. «Muchas veces dormí en mi oficina hasta que me construí un piso en lo más alto del edificio de la CNN. Mi deseo de usar bien el tiempo se extendió hasta a mis pies: casi no he usado zapatos acordonados, así no pierdo tiempo atándomelos.»

ANTHONY HOPKINS

“ERA POCO SOCIAL Y MAL ESTUDIANTE”

Solitario y con dislexia cuando era niño, el célebre actor galés dijo en 1996, al presentar Sobreviviendo a Picasso: «Tengo en común con él el ser hiperactivo. No puedo estar quieto mucho tiempo. Y tampoco Picasso lo aguantaba. Ya en la escuela yo era pésímo: no era nada social y sí muy mal estudiante>’. Hopkins cambió los estudios de tres colegios diferentes por la Academia Real de Arte Dramático en Londres: «Así me convertí en actor’. Pese a su éxito en Londres y Nueva York, el actor asegura no haberse adaptado nunca al teatro: «No tengo paciencia para eso. A las dos noches me aburro de hacer lo mismo». En su juventud fue alcohólico incluso, aunque no ha vuelto a beber desde 1975.

LUIS ROJAS MARCOS

“ME DÍJERON QUE NO LLEGARIA A NADA”

«Fui un niño hiperactivo y eso ha hecho que hoy, con 63 años, tenga más energía, pero llegué a prender fuego a un matorral y acabé con 9 años en la Guardia Civil. No sabía por qué lo había hecho. Siempre me metía en líos, sufría muchísimo, y el director del colegio me aconsejó que me dedicara a un oficio porque no servía para estudiar. Gracias a un medicamento que descubrí por casualidad [anfetaminas, antes legales, y cuyo principio activo está hoy en los fármacos contra el TDAKJ, pude estudiar Medicina y vivir mejor.» Y llegar a ser, entre otras cosas, catedrático en Psiquiatría y miembro de la Academia de Medicina de Nueva York. Casi nada.

miércoles, 17 de febrero de 2010

El Ritalín y el Tdah. Una reflexión.

Interesante reflexión sobre el TDAH y la medicación para tratarlo.

Qué es el Trastorno de Atención (con o sin hiperactividad)?

Para muchos, los laboratorios están usándo esta enfermedad (para muchos inventada a fin de introducir una droga de control total de la población), y comenzando a crear adictos desde edades tempranísimas. Empieza a informarte sobre esta droga, una de las más peligrosas para la libertad del ser humano justamente por ser legal. Recuerda los libros “1984″, “Un Mundo Felíz” y el film “The Matrix”. Todo esto puede estar ocurriendo hoy frente a tus narices!




El metilfenidato (MFD) es un psicoestimulante, más conocido por la marca comercial Ritalin (en países hispanos: Ritalina). El MFD existe desde hace ya más de 60 años. Sin embargo, cobró especial notoriedad a partir de los años noventa. Esto se debió a la difusión del diagnóstico de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en niños y adultos, fenómeno unido a la prescripción del MFD, fármaco de elección para este tratamiento. A modo de ejemplo, Concerta (una de las tantas marcas de MFD) alcanzó en EE. UU. volúmenes de venta superiores a los 839 millones de dólares durante el año 2005.



Efectos terapéuticos de los psicoestimulantes



Tanto el diagnóstico como el fármaco han sido objetados, apelando incluso a principios éticos, ideológicos o religiosos. Tal rechazo se ha atribuido a reacciones de pánico moral del público no especializado ante el concepto de tratamiento medicamentoso en niños, o bien a creencias (muchas veces, infundadas) respecto de sus consecuencias. La temática ocupó a los medios de comunicación masiva, interviniendo figuras del psicoanálisis y de la antipsiquiatría. Éste fue el caso de la Cienciología, un culto religioso con injerencia en asuntos científicos.
Las críticas al TDAH y al metilfenidato devienen, a menudo, de un rechazo al concepto general de disfunción neurobiológica y a los supuestos neuroquímicos que subyacen a las prácticas de la psiquiatría contemporánea.
La Compañía Farmacéutica Ciba (precursora de Novartis) lanzó el producto al mercado en 1955, con el nombre Ritalin. Desde sus comienzos, fue utilizado para una serie de indicaciones. El Physician’s Desk Reference de 1957 afirmaba, además, que estaba “indicado en fatiga crónica y estados letárgicos y depresivos, incluyendo aquellos asociados con agentes tranquilizantes y otras drogas, conducta senil perturbada, psiconeurosis y psicosis asociadas con depresión”.





A comienzos de los sesenta, se popularizó el uso del MFD para tratar niños con TDAH, síndrome conocido en ese momento como “hiperactividad” o “disfunción cerebral mínima” (DCM). Por esos años, el Ritalin también lograba creciente renombre a causa de menciones periodísticas sobre su uso corriente entre celebridades del mundo de la política y de la ciencia, como el astronauta Buzz Aldrin, y el matemático Paul Erdős.

En 1969, la Iglesia de la Cienciología, fundó la denominada Comisión de Ciudadanos por los Derechos Humanos (CCHR). Pocos meses más tarde, iniciaría una campaña abierta, sirviéndose de los medios masivos de comunicación, en oposición a la medicación psiquiátrica en general, y el Ritalin en particular.

En 1971, la Convención Internacional de Sustancias Psicotrópicas incluyó al MFD en la Lista II.

Actualmente el MFD es la medicación más comúnmente prescrita para tratar el TDAH en todo el mundo. De acuerdo a estimaciones, más del 75% de las recetas de MFD son hechas a niños, siendo aquel trastorno unas cuatro veces más frecuente entre los varones que entre las niñas. La producción y prescripción del MFD creció significativamente en los años noventa, especialmente en los Estados Unidos, en la medida en que el diagnóstico de TDAH pasó a ser mejor comprendido y aceptado más generalizadamente dentro de las comunidades médica y de salud mental.

Algunos de los detractores más conocidos son Peter Breggin, Thomas Armstrong, Fred Baughman y el periodista Thom Hartmann, famoso por su “teoría del granjero y el cazador” para caracterizar el TDAH. Éstos sostienen que las características neurobiológicas observadas no son necesariamente de origen patológico, y manifiestan preocupación por los cambios en el comportamiento, asociados al uso de estimulantes.

Se estima que el valor bruto de la producción anual de MFD en 2005, habrá multiplicado al menos por diecisiete el correspondiente a 1990, de acuerdo a las cifras previstas para el año en curso en EE. UU., pasando en ese período de menos de 2 toneladas a más de 30. El MFD es en la actualidad el psicotrópico bajo fiscalización internacional con mayor distribución en el circuito legal. Se ha convertido en una de las manufacturas más redituables para el complejo industrial farmacéutico. Los ingresos derivados del mercado de drogas para el TDAH, incluyendo al MFD y sus competidoras, alcanzan sólo en EE. UU. valores superiores a los 3.100 millones de dólares. Nótese que el producto bruto interno anual de unos 50 países estaría por debajo de esas cifras.

Dejamos esta reflexión a los padres, al fín y al cabo son ellos quienes deben decidir el tratamiento a seguir con sus hijos.

EL AMBIENTE EN CASA

Publicado por Nieves Herrera Conde en el blog Psicología y Pedagogía. Son una serie de consejos para organizar nuestro hogar de una forma cómoda y eficaz para nuestro hij@.



Con frecuencia, cuando un niño es diagnosticado con el TDA/H, la primera reacción de unos padres preocupados es, “¿Qué puedo hacer al respecto?”. A pesar de que la vida con su hijo en ocasiones puede parecer retadora, es importante recordar que los niños con el TDA/H pueden tener éxito y lo tienen. Como padre o madre, usted puede ayudar a crear ambientes en el hogar y en la escuela que mejoren las oportunidades de éxito para su hijo. Mientras más pronto atienda sus problemas, más probabilidad tendrá de prevenir los fracasos escolares y sociales y los problemas asociados tales como el fracaso escolar y la auto-estima empobrecida. La intervención temprana es la clave para obtener resultados positivos para su niño.


A partir de este momento estaremos abordando algunas de las estrategias que recomendamos a los padres de los niños que atendemos. Les plantearé primeramente aquellas que tienen que ver con la organización del ambiente en casa.

Mantenga su hogar organizado. Mientras más tenga su hogar programado y organizado, será mejor para su hijo con TDA/TDAH. La rutina puede ayudar a su hijo a aprehender el sentido de orden en su vida. Sea consistente con su rutina.

Simplifique su vida. Por favor, no trate de hacer todo, estar en todo, liderear todos los grupos. Reduzca el número de sus actividades. Su hijo necesita de su tiempo y atención más que otras personas. Pase más tiempo en casa con sus hijos y su familia.

Sea justo, firme y consistente con su disciplina. Asegúrese que su hijo sepa las reglas con anticipación. Revise éstas cuantas veces sea necesario. Siempre sea justo con su hijo. Sea firme, no recompense comportamientos inadecuados, ignorándolos. Sea sabio al momento de disciplinar o castigar.

Instruya durante las incompetencias y castigue la rebeldía. Los niños pueden saber la diferencia entre incompetencia y rebeldía. Cuando su hijo actúe incompetentemente, enséñele como hacer las cosas bien y permita que las practique. La rebelión o el comportamiento retador, sin embargo, necesitan ser disciplinados. Sí, su hijo necesita saber quien está a cargo y esta persona tiene que ser usted, no él.

Evite que su hijo o usted lleguen a la fatiga. Todos nosotros nos volvemos irritables cuando nos cansamos. No planee demasiadas actividades en su día, para que éstas no los agoten a usted o a su hijo. Si esto sucede entonces será difícil sobrellevarlas, tanto para usted como para él. Recorte sus actividades, haga menos, no más, ahorre energía, vaya despacio.

Implique al niño en el establecimiento de reglas, regulaciones, limitaciones, esquemas, esparcimientos y otras actividades personales y familiares.

Vea menos TV, no más. Cuando estamos cansados, la tendencia es encender la televisión y sentarse a "vegetar" enfrente de esta. Ver la TV simplemente roba nuestro precioso tiempo de atención que podríamos estar dedicando a nuestra familia. Lea libros, hable con su pareja, juegue juegos de mesa, camine... pero no vea tanta TV.

Dele responsabilidades familiares razonables y tareas en consonancia con sus aptitudes. Enséñele a realzarlas y luego alabe su cumplimiento.

Dígale al niño cuándo se porta mal y explíquele lo que usted siente acerca de su conducta; después propóngale que ponga en práctica otras formas de conducta más aceptables y estimúlele para que las lleve a cabo en el futuro.

Insista en que el niño coopere socialmente jugando, ayudando y colaborando con otros en la familia y en la comunidad. Proporciónele oportunidades adecuadas para la participación social y elogie la conducta cooperativa.

Sea consistente. Como padres es preciso ser tan constructivamente estables en la propia conducta como sea posible bajo diversas circunstancias. Recordar que cada vez que usted cambia su reacción conductual ante el niño le confunde acerca de lo que usted espera o cómo desea que actúe.

Trabajen padre y madre en equipo. Asegúrense de que ambos se impliquen en las actividades con el hijo. Es necesario que diseñen juntos el programa y tengan un contacto directo con el niño durante su instrucción.

No analicen las contradicciones con respecto a la educación de su hijo en su presencia.

Procure darle un lugar para trabajar o estudiar sin interferencias.

Establezca un horario fijo para hacer tareas, las comidas y el sueño.

Con regularidad ayúdelo a ordenar su escritorio o lugar de estudio, sus cuadernos, sus útiles en general. Enséñele como organizarlos. Estimúlelo cuando considere que ha hecho esfuerzos en este sentido.

Ayúdelo con claves para organizar sus pertenencias: colores, símbolos. Entrénelo en que debe haber un lugar para cada cosa y cada cosa debe estar en su lugar.

Póngale todos los recordatorios que necesite en diferentes lugares de la casa.

Simplifique las reglas de la casa. Explíquele lo que significa cada una y anótelas en una lista. Anote también lo que ocurrirá cuando las reglas se cumplan y cuando se rompan. Estos límites deberán ser comprensibles y sobre todo, inflexibles.

martes, 16 de febrero de 2010

CUESTIONARIO TDA-H

Este es un cuestonario INFORMAL para que en el caso de tener sospechas se puedan considerar, en ningún caso, como es lógico, es determinante en absoluto.


El niño con TDA que es desatento tendrá seis o más de los siguientes síntomas:


1.Le cuesta trabajo seguir instrucciones.
2.Tiene dificultad para mantener su atención fija en actividades de trabajo o de juego en el colegio y en casa.
3.Pierde las cosas necesarias para realizar actividades en el colegio y en casa.
4.Parece como que no presta atención.
5.No le presta atención a los detalles.
6.Parece desorganizado.
7.Tiene dificultad con las cosas que requieren planeación.
8.Olvida las cosas.
9.Se distrae con facilidad.

El niño con TDAH que es hiperactivo / impulsivo tendrá al menos seis de los siguientes síntomas:

1.Es inquieto.
2.Corre o trepa inapropiadamente.
3.No puede jugar en silencio.
4.Responde sin esperar.
5.Interrumpe a las personas.
6.No se puede quedar sentado.
7.Habla demasiado.
8.Siempre se está moviendo.
9.Tiene dificultad para esperar su turno.

NIÑOS INATENTOS

El siguiente artículo se publicó en el blog http://psicopedagogias.blogspot.com/ .
Dentro del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDA-H) existen tres subtipos que se diferencian por los síntomas más característicos de cada uno de ellos:


- El trastorno por déficit de atención con hiperactividad de tipo combinado, en éste grupo están los niños que muestran ambos síntomas de forma clara, tanto los problemas de atención como el excesivo movimiento.

- El trastorno por déficit de atención con hiperactividad con predominio del déficit de atención.

- El trastorno por déficit de atención con hiperactividad con predominio hiperactivo-impulsivo.

Con esta clasificación se sigue funcionando para poder dar un diagnóstico y un tratamiento adecuados a los niños que sufren de TDA-H. Sin embargo, hace ya algún tiempo que tanto padres como profesionales, creen en la necesidad de cambiar los términos para dar cabida a niños que no encajan en ninguno de los subtipos acordados para el TDA-H.

Son niños que no se mueven en exceso, muchas veces se trata de todo lo contrario, pues son poco activos y lentos. Pueden pasarse largos ratos sentados tranquilamente realizando sus actividades favoritas y no tienen problemas para terminar algunas de sus tareas. No son impulsivos, pero sí despistados y distraídos. En general todo lo hacen con lentitud, incluso el responder en clase.
Son mejor aceptados por sus iguales que los niños típicamente hiperactivos pues no son conflictivos normalmente. Pueden, sin embargo también mostrar dificultades a la hora de relacionarse y hacer amigos. Muestran torpeza en su autonomía y retrasos en el aprendizaje de la lectura, la escritura y las matemáticas por lo que pueden llegar a sufrir fracaso escolar.

La diferencia de estos niños inatentos con los niños hiperactivos con predominio de déficit de atención está en sus problemas atencionales principalmente. Los niños con TDA-H tienen dificultades para sostener su atención, pueden centrarla pero no pueden mantenerla durante el tiempo necesario para poder realizar sus tareas escolares con éxito. Esto se une a su impulsividad, a su movimiento descontrolado y a su carácter normalmente conflictivo. Los niños inatentos pueden mantener su atención durante largos períodos de tiempo, lo cual es favorecido por su falta de impulsividad y movimiento, pues como se ha dicho, son lentos y poco activos. Su problema atencional no se refiere a la cantidad de su atención (en cuanto al tiempo que pueden mantenerla), sino a la calidad de la misma. Lo que les impide rendir óptimamente en la escuela es su incapacidad de focalizar su atención, de poder ver los detalles importantes y dejar de lado los supérfluos.

Son niños que se les ve a menudo absortos y distraídos, o apáticos y poco interesados. Tardan más que sus compañeros en comprender las explicaciones de los profesores y les cuesta organizar su atención de modo que puedan saber qué pasos han de dar para realizar sus tareas con eficacia.

El hecho que primero llamó la atención sobre la diferencia entre niños inatentos y niños con TDA-H, fue su diferente respuesta a la medicación que habitualmente se administra a los niños con este trastorno. Los niños hiperactivos se calman y consiguen mantener su atención con psicoestimulantes (metilfenidato). Los niños inatentos, sin embargo, no mejoran con este tipo de fármacos. Aún no existen suficientes estudios para saber con certeza si el nuevo medicamento recetado a niños con TDA-H (atomoxetina) y que, en lugar de ser un psicoestimulante es un antidepresivo, resulta efectivo en los niños inatentos.

Por estas razones, el único tratamiento oficialmente aceptado como beneficioso en niños inatentos es el trabajo cognitivo realizado por psicopedagogos que entrenan al niño para trabajar con su atención de forma más efectiva.

El TDA-H es un trastorno 3 ó 4 veces más común en niños que en niñas. Pero esto no parece ser así en el caso de los inatentos, donde se ven muchas más niñas que en el grupo de los hiperactivos. Todavía no existen datos suficientes para conocer los porcentajes de niñas inatentas con respecto a los niños.

Lo que sí que es un dato a tener en cuenta es el porcentaje de niños inatentos que se estima existen entre la población infantil. Los hiperactivos representan un 3% de nuestros niños. ¡Los niños inatentos un 13%!. Esto supone que si hay posibilidades de tener uno o ningún hiperactivo en cada aula de 25 niños, es posible llegar a contar con 2 ó 3 niños inatentos por aula… Una proporción realmente alarmante y que los educadores no debemos olvidar…

La otra cara de la hiperactividad, por Dr. Jorge Ferré Veciana

Extracto del primer capítulo del libro "La otra cara de la hiperactividad", recientemente escrito por Jorge Ferré Veciana y María del Mar Ferré Rodríguez. Editado por Lebón, Barcelona 2008.


Hemos dedicado más de treinta años al diagnóstico de los problemas que afectan el desarrollo infantil, elaborando una concepción multidisciplinar del desarrollo. Nos hemos dedicado a buscar y analizar las posibles causas del problema y todos los matices personales que hay detrás de un niño catalogado de hiperactivo. Por este motivo, nuestro planteamiento es distinto y nuestra línea de trabajo también.
Siempre hemos tomado la estadística como una mera referencia y nunca como el soporte de verdades absolutas, ya que, muchas veces, lo real supera lo "científico" y la evidencia personal no necesita el soporte de multitudes.
Nos hemos dedicado a buscar, explorar, reconocer, interpretar y entender a la persona, los entresijos de la problemática que produce ansiedad e inquietud a un niño concreto y, por eso, consideramos que este libro es diferente a todos los publicados sobre el tema. Vamos a explorar esa cara semioculta y analizar todos los factores que intervienen, los más claros y conocidos por todos y otros que pueden resultar menos familiares.
Con este libro no pretendemos ofrecer una solución fácil y universal a la problemática de la hiperactividad, porque no es una problemática sencilla ni tampoco universal. Cada niño tiene su propia identidad y, como tal, vive, siente, sufre, experimenta y manifiesta sus vivencias de forma personal.
Va dirigido a los profesionales que saben que, cuando tenemos una solución que se plantea como definitiva y sencilla, casi siempre, hemos de empezar a cuestionarla si queremos seguir avanzando.
Va dirigido a los profesionales que quieren profundizar en el análisis, el diagnóstico y la terapia de una problemática que va en aumento y que, cada día, afecta a mayor número de niños.
Lo hemos escrito para los que no se conforman con lo que ya saben y siguen teniendo inquietudes, para los que no confían ciegamente en los métodos de diagnóstico "prêt a porter" ni en los tratamientos universalmente válidos, que están invadiendo el mundo de la pediatría, la neurología, la psiquiatría y la psicopedagogía infantil.
También lo hemos escrito para los que no se sienten satisfechos con un abordaje terapéutico tan mágico como simplista, que se basa en la ingesta de unos medicamentos cuyas repercusiones personales y sociales, a largo plazo, son inciertas y, en algunos sectores, empiezan a considerarse preocupantes.
Va dirigido a los que ya han descubierto que no hay una fórmula de abordaje única y universal que pueda considerarse válida para todos los niños y también a los que saben que la única forma de incidir profundamente en la vida de un niño y ayudarle a sentar las bases de un futuro mejor requiere la elaboración de un trabajo personalizado, minucioso y profundo.
Cada niño es una unidad física, emocional y mental diferente y, por tanto, todos eso niños a los que llamamos hiperactivos no son idénticos, lo que les hace "iguales entre sí" son nuestros instrumentos, esos sistemas que nos permiten clasificarlos o etiquetarlos baje este epígrafe y los protocolos de terapia que, teóricamente, son reconocidos universalmente como válidos.
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YO AMO A ALGUIEN CON...¿TDAH? by Jordi Badia