lunes, 25 de octubre de 2010

LOS NIÑOS DIESTROS CONTRARIADOS

Jorge Ferré Veciana

Julio de 2003



Los falsos zurdos: Niños diestros contrariados que tienen problemas de aprendizaje A muchas personas puede sorprender el título de este artículo porque muchas personas desconocen la problemática del niño que es diestro y ha aprendido a escribir con la mano izquierda. Cada año diagnosticamos alrededor de cien casos de niños que tiene problemas de aprendizaje cuya causa es la falta de desarrollo completo de su lateralidad diestra. Unos tienen problemas de aprendizaje de la lengua, otros de aprendizaje de la matemática. Unos se muestran inquietos e hiperactivos y otros muestra una sintomatología de desatención. Los hay que presenta síntomas en el período de educación infantil mientras que, otros, pasan desapercibidos hasta fases muy avanzadas del aprendizaje (segundo o tercer ciclo de primaria) porque, con un gran esfuerzo que pasa desapercibido, consiguen ir compensando las dificultades que produce este desorden lateral en el control, la integración y la organización de la información hasta que el sistema claudica. El zurdo que ha aprendido a escribir con la mano derecha y que fracasa en la escuela es un problema más conocido por todos. Ahora, afortunadamente, en muchos entornos de la sociedad, el zurdo ha pasado de ser un niño al que se le prohibía escribir con la izquierda a ser un niño al que todo el mundo entiende y ayuda. Es tal la defensa que se ha llegado a hacer del niño zurdo que, muchas veces, se diagnostica la dominancia de la mano izquierda a una edad muy temprana (antes de los cuatro o cinco años), corriendo el riesgo de equivocar el diagnóstico y enseñar a ser zurdo a un niño que no lo es. La problemática del niño diestro contrariado, que escribe con la mano izquierda y que fracasa en la escuela va en aumento y consideramos que es una problemática suficientemente importante como para dedicarle este artículo y sensibilizar a los profesionales frente al tema para que, en la medida de lo posible, podamos desarrollar una acción preventiva. Entre los factores que pueden contribuir al aumento de la problemática del diestro contrariado destacamos los más importantes: - Alimentar la bebé con lactancia artificial, dándole los biberones siempre en la misma posición. La persona que es diestra sujeta al bebé con la mano izquierda y le da el biberón con la derecha. El bebé come siempre en la misma posición y, a diferencia de lo que ocurre con la lactancia materna, sólo puede activar el oído, el ojo, el brazo y la pierna izquierdos. El lado derecho queda comprimido contra el cuerpo de la persona que le da el biberón. - La incorporación excesivamente temprana de instrumentos monomanuales de tipo cultural. La utilización de punzón, lápiz, tijeras, etc, por parte de niños muy pequeños, que todavía están desarrollando los dos lados del cuerpo hace que, muchas veces, copien literalmente a la persona diestra que les enseña a hacer las cosas delante suyo. - Durante la etapa de educación infantil, generalmente, los niños trabajan sentados alrededor de mesas redondas. Los más inseguros, copian literalmente y en espejo al compañero diestro que tienen delante. - Algunos fallos de psicomotricidad y asimetrías de tono muscular o de posición corporal que pasan desapercibidas. Para el tema que nos ocupa, son especialmente importantes las asimetrías que van en detrimento del lado derecho del cuerpo. - Diagnósticos de lateralidad realizados a edades muy tempranas, antes de los cuatro o cinco años, en fases en las que es normal que los niños alternen los dos lados del cuerpo y pinten con las dos manos porque todavía tienen que acabar de integrar y descubrir que tiene dos piernas, dos vías auditivas, dos manos y dos ojos. - Diagnósticos de lateralidad muy superficiales que concluyen que un niño es zurdo porque mira por el calidoscopio con el ojo izquierdo o porque come o coge las tijeras y el lápiz con la mano izquierda. En algunos casos, el diagnóstico la lateralidad es muy complejo y requiere un estudio bastante exhaustivo de las capacidades bilaterales y contralaterales. Antes de dar valor al lado del cuerpo que utiliza el niño para hacer determinadas actividades hay que asegurar que los dos lados del cuerpo tienen un nivel de respuesta y control idénticos o, cuanto menos, equiparables. Algunos niños se diagnostican de zurdos porque todas las pruebas de dominancia visual las hacen con el ojo izquierdo, sin haber descartado todos los problemas que pueden interferir la función del ojo derecho (problemas de refracción, agudezas o acomodación). Nuestra experiencia nos ha enseñado a considerar que para hacer un diagnóstico certero de la dominancia lateral de un niño tenemos que valorar varios apartados: - Diagnóstico del nivel de desarrollo prelateral alcanzado para asegurar una función correcta de las estructuras periféricas. - Observación de las respuestas de dominancia espontánea. - Y valoración de la respuesta inducida. Después de anotar la mano, el pie, el ojo o el oído que utiliza espontáneamente en muchas pruebas, le proponemos que las repita con el otro lado del cuerpo y, algunas veces, comprobamos que la respuesta es calidad sensiblemente superior. En el corto espacio de este artículo no podemos desarrollar a fondo todo lo relativo a una exploración de lateralidad ni tampoco dar un esquema general de qué debemos hacer con el niño diestro contrariado. El tratamiento siempre es muy personal porque tenemos que considerar el perfil biográfico y neurofuncional de todos y cada uno de los pacientes. Lo único que podemos hacer en un artículo como este es crear conciencia de que la situación del niño diestro contrariado es un problema importante, que es más frecuente de lo que pueda parecer a simple vista y que debemos ayudar al niño que lo padece para optimizar todos los mecanismos de función cerebral, su respuesta ante el aprendizaje escolar y su autoestima. La lateralidad es una función cerebral y la dominancia del niño diestro y del niño zurdo no es una simple cuestión de la mano que se utiliza para algunas respuestas. La dominancia lateral tiene una relación muy directa con la distribución de las funciones entre los dos hemisferios cerebrales y, por tanto, es una función de suma trascendencia en un medio social que cada día concede más importancia al aprendizaje escolar y a los procesos de codificación, decodificación y razonamiento. Antes de terminar quisiera hacer insistencia en la idea de que el diagnóstico es complejo pero el tratamiento todavía lo es más. Así que antes de decidir que un niño tiene que hacer ejercicios para cambiar el ojo dominante o entrenar una mano para la escritura hay que asegurarse muy bien de lo que hacemos y del porqué lo hacemos.

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YO AMO A ALGUIEN CON...¿TDAH? by Jordi Badia