miércoles, 1 de septiembre de 2010

El Exorcista

Tranquilos no voy a cambiar el tema del blog.



La otra noche en RNE hicieron una dramatización de "El exorcista" de William Peter Blatty. Como era a altas horas me dormí pero en un momento concreto algo hizo que volviera a prestar atención al relato que estaba en la escena donde un médico visita a Regan (la chica poseida). La escena se corresponde con la pag. 65 del libro, al menos de la edición que yo tengo.Decía literalmente así:

"...se sentó, habló un rato con Regan y observó su comportamiento; después se volvió a reunir con Chris y comenzó a escribir una  receta.
  - Parece tener un trastorno hipercinético del comportamiento.
  - ¿Un qué?
  - Un trastorno nervioso. Por lo menos, eso es lo que creo. No se sabe exactamente como se produce, pero es común en la primera adolescencia. Tiene todos los síntomas: hiperactividad, mal genio, poco rendimiento en matemáticas.
  - Sí, Matemáticas. Pero, ¿Por qué Matemáticas?
  - Perturban su concentración. - Arrancó la receta del pequeño talonario azul y se la alargó-. Es "Ritalina".
  -¿Qué?
  - Metilfenidato.
  - ¡Ah!
  - Diez miligramos, dos veces al día. Yo le aconsejaría una toma a las 8 de la mañana y otra a las 2 de la tarde.
Ella miraba la receta.
  - ¿Qué es? ¿Un tranquilizante?
  - Un estimulante
  - ¿Estimulante? ¡Si precisamente está sobrexcitada!
  - Su estado no es precisamente lo que aparenta [...] Es una forma de hipercompensación. Una reacción exaltada contra la depresión.
[...]
  - ¿cree que debo llevarla a un psiquiatra?
  - No. Yo esperaría a ver qué pasa con la ritalina. Creo que ahí está la clave. Espere dos o tres semanas."

La primera edición de esta obra data de 1972, de modo que pensé que seria interesante situar este fragmento en su contexto real de la época y conocer un poco más al autor, porque al menos a mi me chooca que hace 38 años un escritor hablara de los estimulantes en estos términos cuando aún hoy, a no ser que lo hayas vivido o seas un profesional, no es muy conocida la paradoja de administrar estimulantes para "calmar". Así pues me puse manos a la obra.

El autor.

Estadounidense nacido en 1928. Estudió en los jesuitas. Comenzó a escribir El Exorcista en la década de 1950, tras leer sobre un caso real de posesión satánica que aquejó a un joven de 14 años de Maryland a principios de la década de 1940. Blatty quedó tan intrigado con el fenómeno paranormal que investigó todo lo relacionado sobre éste. En esa época no se conocía mucho, científicamente hablando, acerca de la posesión satánica y del rito del exorcismo. Su novela fue publicada finalmente en 1972 y se convirtió en el éxito de la década.

El caso real

1949


Mount Rainier (Washington, USA)

El diario católico The Catholic Review publica una historia sucedida en un suburbio de Washington donde relata la posesión demoníaca de un adolescente de catorce años llamado Robbie Mannheim. El Washington Post publica, además, un artículo sobre posesiones. El joven Robbie deja de ser anónimo.

En aquella época un joven estudiante de la universidad de Georgetown (Washington D.C.) lee el artículo y toma notas. Seguirá haciéndolo durante los años siguientes convirtiendo sus notas en un diario del que hará uso cuando, siendo ya escritor, publique su libro “El exorcista”. El estudiante era William Peter Blatty.
Robbie solía jugar a la Ouija con su tía Harriet para tratar de ponerse en contacto con seres del más allá. Era una práctica habitual entre los dos, así que cuando Harriet falleció, Robbie no dudó en tratar de ponerse en contacto con ella a través de la Ouija.
A partir de aquel momento comenzaron a escucharse ruidos extraños en su casa, y poco a poco Robbie se convirtió en otra persona: blasfemaba, le aparecían cortes en el cuerpo, su comportamiento era cada vez más violento, más demoníaco. Se escuchaban pisadas debajo la cama, ruidos de arañazos, se veían levitar algunos objetos o los muebles se arrastraban solos por el piso...
Sus padres no dudaron en llevarlo al médico pero éste no vio nada extraño en la salud del adolescente y Robbie terminó visitando un psiquiatra. Por desgracia fue inútil.
Acudieron finalmente al arzobispado católico de Maryland para pedir ayuda y que se les concedieran los permisos necesarios para un exorcismo. El jesuita encargado, asistido por otros cinco religiosos, estaba lo suficientemente convencido como para realizarle un exorcismo, y durante la lucha que mantuvo con el ser que ocupaba el cuerpo de Robbie, fue atacado duramente. Robbie, que permanecía atado de manos, se libró de sus ataduras y con un muelle que se soltó de la cama, golpeó de tal manera al sacerdote que a éste tuvieron que ponerle más de cien puntos de sutura en el brazo. El niño poseído maldecía, poseía poderes mentales y una gran capacidad de sugestión, hablaba en idiomas que desconocía (como el latín) y forcejeaba continuamente.
Buscando en archivos casos antiguos, el jesuita decidió obligar al niño a colocarse una cadena llena de medallas de santos y a sostener una cruz durante el exorcismo. Se produjo una pelea final y brutal, pero finalmente el espíritu que poseía al niño desapareció.
El largo exorcismo –o los treinta exorcismos que se le hicieron- duró tres meses.
El hecho era lo suficientemente complicado como para que se tratara de mantener en secreto la identidad del niño que –desde enero a abril de 1949- había estado sufriendo cambios psíquicos relacionados, al parecer, con el demonio. No obstante los diarios dieron pistas y William Peter Blatty trató de llegar hasta el niño.

Se puso en contacto con el padre William Bowdern, quien había participado en el exorcismo, pero éste se negó a revelarle la identidad del niño y la familia. Por otro lado el propio Bowdern había escrito un diario durante el largo exorcismo de varios días, diario que hubiera deseado entonces para él Blatty, pero que en cambio llegó a manos de otro escritor: Thomas Allen (al que llegó a través del padre Walter Halloran, otro de los sacerdotes que participó en el exorcismo).
En el diario se contaba que el niño escupía, blasfemaba, se retorcía salvajemente y luchaba contra las oraciones de los religiosos. Según parece la posesión se manisfestaba de noche y duraba hasta el alba, y en la piel del adolescente aparecían algunas palabras como cortadas con cuchillo y sangrantes que decían “Hell” (Infierno) y “Spite” (rencor).

Pasaron veinticuatro noches antes de que Robbie abriera finalmente los ojos y dijera “Se ha ido”. Era el lunes de Pascua de 1949.

El tema llegó a deliberarse entre médicos y expertos que dedujeron que Robbie habría sufrido alguna enfermedad mental:

* Automatismo, que provoca acciones mecánicas o involuntarias, típico de algunas formas de esquizofrenia.


* Síndrome de Gilles de la Tourette: una perturbación de la personalidad en la cual el paciente grita de forma incontrolada, se contorsiona, emite sonidos similares a gruñidos y habla de forma ininteligible.


* Desorden obsesivo-compulsivo: se caracteriza por la necesidad de realizar acciones inútiles o inapropiadas, acompañadas por frecuentes ataques de ansiedad causados por motivos irreales.

Cuando Allen localizó a Robbie éste ya era un señor maduro, casado y con hijos, y los médicos que lo habían tratado no encontraron en él ningún síntoma de las enfermedades mentales arriba mencionadas. Se dice que no todos los exorcismos, más bien una mínima mínima mínima parte son reales, pero según el padre Halloran, que estuvo allí, la iglesia nunca admitiría que fue un exorcismo genuino. Claro que.... él estuvo allí y pertenecía a la Iglesia.
En 1998 se sabía de Robbie que era mayor de sesenta años y no tenía ningún recuerdo de aquella experiencia.

La "Ritalina"

La compañía farmacéutica CIBA (precursora de Novartis) lanzó el producto al mercado en 1955, con el nombre de Ritalin. Desde sus comienzos, fue utilizada para una serie de indicaciones. No tardarían en llegar los primeros reportes acerca de su utilidad en el tratamiento de la narcolepsia.[12] El Physician's Desk Reference de 1957 afirmaba, además, que estaba "indicado en fatiga crónica y estados letárgicos y depresivos, incluyendo aquellos asociados con agentes tranquilizantes y otras drogas, conducta senil perturbada, psiconeurosis y psicosis asociadas con depresión".[13]




A comienzos de los sesenta, se popularizó el uso del MFD para tratar a niños con TDAH, síndrome conocido en ese momento como "hiperactividad" o "disfunción cerebral mínima" (DCM). Por esos años, la Ritalina también lograba creciente renombre a causa de menciones periodísticas sobre su uso corriente entre celebridades del mundo de la política y de la ciencia, como el astronauta Buzz Aldrin y el matemático Paul Erdős.
Conclusión

Repasando un poco la história hemos podido comprobar que el uso de Ritalina era "popular" en esos años y que el autor siguió un caso real muy de cerca para escribir el libro. También hemos visto que los médicos debatieron sobre el tema. Y el caso es que nada es tan diferente a hoy en día, los nombres han cambiado algo .....pero si el peque es estadisticamente diferente se le da metilfenidato y funcionando. Al menos ya no hacemos exorcismos...¿o sí?



http://es.wikipedia.org/wiki/William_Peter_Blatty
http://www.kruela.ciberanika.com/misce5.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Metilfenidato

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YO AMO A ALGUIEN CON...¿TDAH? by Jordi Badia