jueves, 20 de mayo de 2010

Importancia de las Exploraciones Neurofuncionales Preventivas

Por: Dr. Jorge Ferré Veciana


Un niño es una unidad indivisible, aunque tenga una forma de expresión física, representada por el cuerpo, una emocional y otra mental. Y el pleno conocimiento de esta unidad implica desarrollar una concepción interdisciplinar.
Cualquier proceso normal y patológico puede estudiarse desde todas estas vertientes. Las distintas áreas de la ciencia son como ventanas diferentes que nos permiten asomarnos al mismo paisaje, a la misma realidad.
La segunda mitad de este siglo ha cambiado mucho la forma de ser niño y la educación. Los niños deben llegar mucho más lejos y eso exige acompañar y potenciar su desarrollo neuro-senso-motriz en el ámbito físico, emocional y mental minuciosamente para no limitar sus posibilidades.
Por este motivo, la prevención y el tratamiento funcional de los problemas madurativos son cada día áreas más importantes.



Tenemos que aprender a desarrollar muy bien al bebé durante los dos primeros años de vida. Merece especial atención el desarrollo de los mecanismos de control, de coordinación y de automatización de los movimientos porque sus disfunciones alteran severamente la integración del esquema corporal y la orientación en el espacio. No basta con etiquetar a un niño de torpe.
Debemos desarrollar muy bien los ritmos y la capacidad de atención.
No podemos pasar por alto la importancia que tiene conseguir que a los cinco o seis años el niño se construya como un buen diestro o un buen zurdo.
Es necesario saber que, la mayor parte de problemas de fracaso escolar, tienen una causa concreta que dificulta el aprendizaje y no podemos limitarnos a calificar negativamente al niño, a hacer que repita una y mil veces aquello que es incapaz de entender o de hacer o a pensar que, si repite curso, todos sus problemas se resolverán.
Las dificultades de aprendizaje no pueden ni deben resolverse presionando al niño para que estudie mucho, para que haga más deberes o para que dedique dos o tres horas en casa a insistir en los conceptos que ha trabajado en la escuela y que no ha podido integrar.
Todos los problemas de desarrollo y de aprendizaje no son porque sí, todos tiene una causa concreta. Tenemos que detectar la causa, discriminar los mecanismos del problema que interfiere su desarrollo, diagnosticar y tratar adecuadamente con un programa personal de terapia neurofuncional.
Cuando un niño tiene problemas de lectura, lo primero que debemos hacer es comprobar que los mecanismos cerebrales relacionados con la integración de las imágenes que penetran por los ojos están bien organizados. Así mismo, debemos comprobar cómo discrimina los estímulos auditivos, de lo contrario, corremos el riesgo de insistir en que lea cada día mucho, sin que el niño esté preparado para hacerlo, propiciando el desorden, la angustia y el aborrecimiento.
Ante un problema de escritura, una grafía desorganizada y mala letra y problemas de ortografía no tenemos que limitarnos a hacer que rellene muchas páginas de caligrafía cada día o a repasar una y otra vez las reglas ortográficas. Tenemos que revisar cómo ha desarrollado el control viso-manual, cuál es el nivel de maduración de su esquema corporal, si ha integrado o no todos los ejes de la simetría ortogonal de nuestro cuerpo y del espacio que nos rodea, imprescindibles para concebir la horizontalidad de las líneas y el paralelismo, y comprobar si existe una causa motriz relacionada con la construcción de todos los movimientos básicos que un niño debe desarrollar antes de aprender a mover el lápiz con su mano.
Cuando el niño presenta un problema de atención, no hay que actuar con medicaciones sintomáticas, con riñas o castigos. Debemos comprobar cómo funcionan todos los mecanismos neuro-senso-psicomotrices relacionados con esta función del cerebro porque, en la mayor parte de los casos, encontraremos alteraciones del ritmo, trastornos sensoriales, inmadurez de los procesos de codificación o desequilibrios de la esfera afectiva que provocan un bloqueo funcional.
Resulta imposible mencionar en este artículo todos los trastornos infantiles que pueden tener una causa funcional. Así que nos limitamos a las mencionadas porque pueden ser las más significativas del niño que se encuentra en edad escolar y, por tanto, el colectivo de profesionales que puede leer este artículo.
Muchas veces nos preguntan: "¿a qué edad sería conveniente hacer una revisión a un niño que no tiene ningún problema?".
Hay tres estadios de la vida del niño que son especialmente importantes de cara a la prevención.

El primero es el período neonatal, los primeros días de vida.

Al nacer, después de nueve meses de gestación, el bebé tiene que haber alcanzado ya un nivel de desarrollo neurológico suficiente como para poder adaptarse al medio extrauterino. Después del parto, el bebé tiene que empezar a resolver los problemas vitales por sí mismo, tiene que ser capaz de organizar unos ritmos de sueño y de vigilia armónicos y necesita ser capaz de adaptar las posiciones de su cuerpo a la presión de la gravedad terrestre.
Es un buen momento para realizar una exploración preventiva que nos permite:

-Detectar si el parto ha dejado secuelas de mala colocación de los huesos del cráneo y poder aconsejar la colaboración de un osteópata.
-Comprobar si el nivel de madurez sensorial y rítmico es correcto y si está preparado para hacer frente a la nueva forma de vida. Los padres necesitan algunas orientaciones sobre cómo tratarle.
-Valorar su nivel de sensibilidad, a qué modelo de reacción cerebral responde para adecuar la estimulación a sus necesidades y a sus capacidades de integración. El objetivo es evitar el exceso de estimulación al que muchos bebés están sometidos hoy en día.
-Hacer una valoración de su diseño corporal para determinar cuál es la mejor colocación cuando duerme o cuando está despierto. Es el mejor momento para detectar asimetrías o diferencias entre un lado y el otro del cuerpo y empezar a resolverlas con pequeños masajes o técnicas de estimulación y de colocación postural. Las asimetrías son muy frecuentes, a veces son debidas a la posición del bebé dentro del útero, otras a la herencia familiar. Sea cual sea la causa, cuanto antes se resuelvan mejor porque, de lo contrario, las pequeñas diferencias de colocación de brazos o de piernas pueden llegar a alterar mucho el desarrollo de su psicomotricidad.
Mediante esta primera exploración diseñamos el mejor esquema de desarrollo desde el punto de vista psicomotor y neurológico, les explicamos las cosas que van a suceder y la mejor manera de acompañar el desarrollo durante el primer año de vida. El objetivo es conseguir:

-Que los niños aprendan a voltear por sí mismos.

-No sentarlos demasiado pronto.

-Que aprendan a arrastrarse y a gatear antes de andar.

El fin primordial es personalizar al máximo la educación del primer año de vida y evitar los frecuentes problemas de psicomotricidad, de mala colocación de espalda, de pies o de piernas. También conseguimos evitar problemas de irritabilidad y alteraciones de ritmos, principalmente los ritmos de alimentación y de sueño.

Otro momento especialmente importante es el de los dos años.
A esta edad el niño ha desarrollado mucho su movimiento y el control de su cuerpo. Se ha convertido en un ser capaz de mantenerse perfectamente sobre las dos piernas y permanecer erguido con un buen equilibrio entre la flexión y la extensión de su cuerpo. Es una buena edad para determinar:
El nivel de control corporal que ha alcanzado y el nivel de organización de los reflejos de caída.
El grado de organización del movimiento. Debe empezar a ser capaz de coordinar bien el brazo derecho con la pierna izquierda y viceversa al andar. Esta coordinación es fundamental para empezar a saltar, correr y pedalear y para que la organización del lenguaje sea suficientemente rica.
El grado de binocularidad. A esta edad debe ser capaz de construir una sola imagen que procede de dos ojos. Esta capacidad de unificar la función de las dos vías visuales es la base para poder medir bien el espacio y orientarse.
El nivel de organización de sus ritmos y la capacidad de control de su cuerpo y de su conducta. Faltan todavía unos meses para llegar a la conciencia de que es un ser diferenciado de su entorno. Pronto tendrá plena conciencia de muchos fenómenos que, hasta ese momento, ha captado y percibido, pero sin darse cuenta de que lo hacía.
Asegurar un buen desarrollo neurosensopsicomotriz será fundamental para enfrentarse a la conciencia de sí mismo con mayor seguridad. No debemos olvidar que, en el proceso de desarrollo, lo físico, lo emocional y lo mental están íntimamente ligados. Por este motivo, vale la pena vigilar de forma especial el desarrollo del sustrato corporal y motriz.

Y, por último, otra etapa muy importante para proceder a una revisión preventiva es la de los cinco años.
Antes de entrar de lleno en el aprendizaje de la lectura y la escritura es muy importante asegurar, entre otros factores:
ue ha conseguido hacer funcionar como una unidad las dos manos, los pies, los ojos, los dos hemisferios cerebrales, las dos vías auditivas, etc. Debe unificar la función de estas estructuras e integrarlas en un esquema corporal que será el referencial para orientarse en el espacio y en el tiempo.
Debe haber alcanzado un buen nivel de desarrollo del lenguaje hablado, para lo cual es imprescindible la interacción entre los dos lados del Sistema Nervioso.
Y debe empezar a manifestar una dominancia lateral diestra o zurda, que habrá que ayudarle a construir para que pueda orientar formas en el espacio plano antes de entrar a fondo en el aprendizaje de la lectura, la escritura y el cálculo (ver el artículo del mes de diciembre del 98).

Estas exploraciones funcionales permiten detectar de forma precoz muchos problemas que, más adelante, si no se resuelven, contribuyen a engrosar el capítulo de los niños inteligentes que padecen problemas de bajos rendimientos y de fracaso escolar, con todas las consecuencias que ello comporta en el campo del desarrollo personal y afectivo.
Evolucionar es avanzar, ampliar nuestros campos de conciencia y saber un poco más del niño cuyo desarrollo hemos de conducir y potenciar día a día.

Fuente : http://www.amauta-international.com/Ideas.htm

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