martes, 11 de mayo de 2010

Desorden de Déficit de Atención (DDA) y la Hiperactividad - La Terapia Cráneo-Sacral

La osteopatía podría ayudar a los niños hiperactivos.






Dr. John E. Upledger

Médico, Osteópata
Presidente The Upledger Institute Inc.
Publicado en Revista Verdemente Oct. 2004
Fuente : http://tenerifeosteopata.blogspot.com/


John E. Upledger, D.O., O.M.M. Doctor en Medicina y Osteopatía, es cirujano, investigador, profesor y escritor. Con una carrera profesional de más de 30 años de experiencia en la práctica e investigación, el trabajo del Dr. Upledger aporta innovaciones en el campo de la medicina que le han hecho ganar reconocimiento a nivel mundial.


Fue durante sus ocho años (1975 - 1983) como investigador clínico y profesor de biomecánica en la universidad del estado de Michigan, cuando supervisó a un grupo de anatomistas, fisiólogos, biofísicos y bioingenieros en experimentos que probaron la existencia e influencia del sistema cráneo-sacral. Los resultados de esa investigación llevaron a un mejor conocimiento de la importancia de este sistema en el alivio del dolor y disfunciones y finalmente a la creación de la Terapia Cráneo-Sacral.
La Terapia Cráneo-Sacral es una suave modalidad terapéutica manual que puede tener un efecto positivo muy profundo sobre el funcionamiento del cerebro y la médula espinal. La aplicación de esta modalidad puede incluso tener una influencia positiva sobre los sistemas endocrino e inmunológico. Parece ser efectiva de forma específica en la liberación de patrones de tensión excesiva u los movimientos restringidos tanto en las estructuras óseas como membranosas y sus áreas relacionadas. Liberando el exceso de tensión en las membranas meníngeas; con frecuencia el deterioro de la función del tejido nervioso es restaurado.
Restaurando la movilidad de los huesos del cráneo, de la columna vertebral, de la parrilla costal y la pelvis, las restricciones anormales ancladas en estas membranas meníngeas son eliminadas. Esta restauración de la movilidad natural de cada hueso del cráneo además permite que las uniones suturales (articulaciones) entre estos huesos reanude sus actividades de acomodación y bombeo normal.
El resultado en cadena de esto es un estímulo del movimiento de los fluidos de todo el sistema nervioso central y las estructuras y sistemas relacionados. El movimiento fisiológico del fluido es esencial para el funcionamiento saludable de los tejidos y órganos, ya sea el cerebro, los huesos, los músculos, etc. El fluido es el vehículo usado por los mecanismos fisiológicos del cuerpo para eliminar los residuos metabólicos y tóxicos de interior de las células y del espacio intercelular. El fluido es también el vehículo que usa el cuerpo para repartir nutrientes y anticuerpos, y lleva sustancias mensajeras tales como hormonas, neuropéptidos, iones con carga eléctrica y partículas que son muy importantes fisiológicamente.
Desde 1975, la Terapia Cráneo-Sacral ha sido usada con bastante éxito en el tratamiento del desorden de déficit de atención (DDA) y la hiperactividad. Nuestra experiencia clínica sugiere que en un número significativo de casos de DDA e hiperactividad, un problema estructural puede ser un factor primario que contribuye en el complejo de síntomas. Cuando este problema estructural está presente y es corregido, los síntomas del DDA y/o hiperactividad desaparecen de forma rápida, a menudo en minutos u horas. Si la corrección estructural es mantenida mediante un tratamiento, los efectos pueden ser permanentes.
A veces, el problema estructural requiere correcciones estructurales múltiples. Sin embargo con cada tratamiento terapéutico, el proceso correctivo se vuelve más fácil y la mejora de los síntomas se mantiene de manera prolongada hasta que, finalmente, ni el problema estructural ni los síntomas de DDA y/o hiperactividad reaparecen.
El problema estructural que a menudo parece estar relacionado causalmente con el DDA y/o la hiperactividad es uno que puede ocurrir frecuentemente durante el parto obstétrico. Ocurre cuando hay una excesiva hiperextensión hacia atrás de la cabeza del niño y la base occipital del cráneo se comprime con la primera vértebra cervical (atlas).



Las superficies articulares entre el hueso occipital y el atlas tienen una orientación horizontal en forma de V, con el vértice mirando hacia delante. La posición de parto más común para un recién nacido es mirando hacia la espalda del cuerpo de su madre.
Por lo tanto, la parte posterior de la cabeza del niño se ve comprometida por el complejo del hueso púbico de la madre. En algunos casos la cabeza puede estar severamente angulada contra el cuello. Esta posición representa una situación de amenaza para el sistema nervioso del recién nacido (el cuello puede romperse sí la angulación va más allá). Una respuesta obvia a este tipo de amenaza es la contracción o rigidificación de los tejidos (músculos, etc.) para prevenir un daño que amenace la misma vida. Cuando el parto ha terminado, la rigidez tisular puede relajarse o puede que no.
Si no se relaja, el occipital se mantiene en esa posición de hiperextensión hacia atrás contra el atlas. Si los tejidos blandos se relajan, las superficies óseas pueden o no liberarse entre sí. Si la situación de cabeza – cuello no puede autocorregirse de forma natural, o si no existe un terapeuta cráneo-sacral capacitado que ayude a la normalización cráneo-cervical, la permanencia de esta situación restrictiva conllevará un aumento anormal del tono de los músculos de la nuca y el cuello.
Algunos tejidos blandos pueden incluso fibrosarse o estar hipertónicos. Otro resultado de esta equivocada, pero bien intencionada, respuesta tisular, es el aumento de la presión posterior para el flujo de salida de sangre a través del agujero yugular, localizado en medio de esta sobrerreacción, que por otro lado es una protección de los tejidos.
Las venas yugulares salen del cráneo a través de estos agujeros, así como lo hacen también los nervios craneales glosofaringeo, vago y espinal accesorio. El incremento de la respuesta tisular, que conlleva la elevación de la resistencia al flujo venoso de salida puede reducir el grado de circulación de fluidos fisiológicos dentro y alrededor del cerebro. Estos fluidos incluyen lo que son el líquido cefalorraquideo, el fluido intracelular, el fluido intersticial, la linfa y la sangre. La reducción en la limpieza de los productos de desecho es secundaria a la reducción en la eficiencia de este sistema de fluidos, siendo el resultado una anormal acumulación de estos productos, y por lo tanto, contribuye a la irritabilidad del cerebro.
Cuando el movimiento de los fluidos es restaurado, los síntomas de DDA y de la hiperactividad con frecuencia desaparecen. Además, la irritación de los nervios craneales a su salida por el agujero yugular puede ser la causa de cólicos, trastornos gástricos y/o dificultades para la deglución dependiendo del grado de afectación de los nervios glosofaríngeo y vago. El nervio espinal accesorio, cuando está irritado, puede causar un excesivo tono en los músculos principales del cuello.

La Terapia Cráneo-Saccal es la elección ideal para resolver los problemas estructurales antes mencionados. Aunque lo más común es que este problema en la nuca ocurra durante el parto, puede también ser resultado de diferentes tipos de accidentes o traumatismos que "impactan" la parte posterior de la cabeza contra el cuello.
Afortunadamente, el problema puede ser corregido con el trabajo cráneo-sacral en poco tiempo; es comprensible que el tratamiento “ideal” se aplique lo antes posible, pero los niños y adultos pueden beneficiarse de esta terapia a cualquier edad, sin contraindicaciones.

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